A galope

| LOIS BLANCO |

OPINIÓN

07 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LOS PROFESIONALES de las apuestas en los hipódromos se preocupan más de la condición anímica del caballo que de su resistencia física. En la campaña que arranca esta noche, uno puede prestar atención a las encuestas o al estado de ánimo de los partidos. La ilusión preside las reuniones del PSOE de Emilio Pérez Touriño, el BNG se aferra al Nunca máis cual paracaídas, y un PP amedrentado apura a desbrozar su camino hacia el 25-M de restos de fuel y víctimas civiles iraquíes. Si la urna fuera un hipódromo y los candidatos, caballos, la apuesta sobre seguro en territorio gallego parece ser la del PSOE, porque la noche electoral tiene todo a su favor para consolidar las figuras de Xosé Sánchez Bugallo en Santiago y José Clemente López Orozco en Lugo. Dos alcaldes que integrarán la lista de vencedores socialistas que encabezará Francisco Váquez con otra de sus habituales mayorías absolutas, y a la que se podría incorporar a última hora Ventura Pérez Mariño desde Vigo. ¿Pero cómo se mide la victoria en estas elecciones y dónde se ubica su frontera con la derrota? La interpretación de un resultado electoral guarda paralelismos con el misterio de la Santa Trinidad. Un mismo número de votos contiene a la vez la victoria, la derrota y la indiferencia. Si Corina Porro repite el resultado de Juan Corral en el 99 y queda fuera del gobierno, será victoria o derrota, según convenga. Para guiarnos en esos inescrutables caminos de la interpretación del resultado del 25-M es necesario fijar los objetivos inexcusables para cada uno de los tres partidos. El Bloque Nacionalista Galego necesita el triunfo de Lois Pérez Castrillo, cuya gestión convirtió ante la opinión pública en reflejo del saber hacer del nacionalismo cuando llegase el momento de entrar en la Xunta. La meta del PSOE estará más allá del 25-M: tendrá que demostrar la unidad del proyecto socialista y sacar adelante en la Diputación de A Coruña un gobierno en coalición con el BNG, a pesar de Francisco Vázquez. ¿Y el Partido Popular? Si baja varios puntos en porcentaje total de voto, habrá puesto la semilla para que se consume la alternancia en la Xunta y el final de una etapa.