Vamos a ganar, pero no sabemos quiénes

| GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN |

OPINIÓN

12 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

FUE PÍO CABANILLAS senior quien aseveró, en versión que ha tenido ligeras variantes, lo que se corresponde con el momento actual de las previsiones electorales en Galicia: «Vamos a ganar, pero no sabemos quiénes». El alto grado de indecisos, según Sondaxe, deja bastantes dudas en el aire en varias de las grandes ciudades. Ya parece evidente, a tenor de la encuesta publicada el pasado domingo en estas páginas, que el Prestige y la guerra no serán tan determinantes como muchos estimaban. Se confirma nuestra previsión del 2 de abril, cuando escribimos que era probable que «en mayo el PP, como dicen ya las encuestas, tenga menos votos de los que espera, pero quizá más de los que vaticina la oposición», al tiempo que se barruntaría también en Vigo y en Ferrol un posible auge de los grupos independientes. En ocasiones, pactar con alguno de ellos puede ser como casar a un Borbón con el Himno de Riego de música de fondo. El Prestige y la guerra siguen presionando de todos modos sobre las elecciones. En tanto los dirigentes del PP gallego se hartan de recomendar y aún exigir que esos asuntos no entren en campaña, porque son extramunicipales, el líder nacional, José María Aznar, y algunos de sus más próximos basan sus mítines y declaraciones en cuestiones que no son de responsabilidad directa de los municipios. Irak y Prestige seguirán teniendo fuerza después de los comicios, porque una vez superada la presión del 25-M y sus prolegómenos, en los tres grandes partidos tendrán que hacer autocrítica por estos asuntos. Los errores han estado repartidos, aunque desigualmente, y de alguna manera deberán asumirlos quienes los han cometido. Al final, según evolucionan los sondeos, el especial interés de la pugna electoral se va a centrar en Ferrol y Vigo, sobre todo en esta ciudad, que ostenta la primacía a la hora de sentirse afectada electoralmente por un Prestige que hizo más estragos en otros muchos lugares, aunque aquí no fuera escaso por el valor de los fondos de las Cíes. En opinión de muchos vigueses, Vigo necesita de una vez un alcalde con autoridad, que pueden tener Ventura Pérez Mariño, por su carácter y por su profesión de juez, o Corina Porro, que se ha esforzado en recubrir de firmeza su tradicional dulzura. El juicio a Lois Pérez Castrillo en este aspecto y en todos los demás, resulta más fácil al examinar su trayectoria reciente como primer regidor. La campaña en Vigo adquiere interés no sólo por saber cómo se despejará la incógnita a favor de centro derecha o de nacionalistas-socialistas, sino incluso por resolver si será Pérez Castrillo o Pérez Mariño, muy igualados, el que finalmente ocupe la cabecera de la coalición.