Un ejército escaso de medios

OPINIÓN

29 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL VIEJO Aristóteles decía que en las desgracias sale a la luz la virtud. Eso debía ser en la desgracia clásica, porque en la desgracia moderna, como la catástrofe del Prestige y el trágico accidente en el que han muerto 62 militares españoles, lo que más luce es la escasez de medios, revestida, eso sí, de justificaciones valentonas que no duran ni un día. Véase, si no, el discurso del ministro Trillo sobre el siniestro de Trabzon. Ayer ya no pudo sostener que el aparato estaba en perfecto estado ni que todos los países alquilan aviones similares; ayer su ministerio abrió una investigación interna y él mismo aceptó las posibles responsabilidades. De estas desgracias la impresión que se extrae es que la España pública vive en el sueño de la propaganda, sorda a la realidad, creyéndose más de lo que es. En las fuerzas armadas, especialmente. Aquel viejo destacamento de montaña en el que uno pasó por el Ejército vivía en la ilusión de que para el curso siguiente Defensa le cambiaría las mulas por helicópteros. Las mulas seguían en el cuartel veinte años después, cuando le llegó la modernidad y fue vendido a la universidad para crear una escuela de turismo. Los españoles, como la mayoría de los europeos, acordamos tácitamente que queremos un ejército pequeño, no un ejército cutre que supla la falta de medios a base de hinchar el pecho. Si somos o no una potencia, ya lo dirán los hechos.