Una guerra para la paz

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

01 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EN VEZ DE apenas dos meses, parece que hayan pasado años desde que terminó la guerra de Irak, y la enorme bronca política y diplomática que la precedió, tanto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como en el seno de la propia OTAN. Primero en San Petersburgo, donde el presidente George W. Bush y el presidente Vladimir Putin echaron pelillos a la mar báltica, luego de lo que ha sido el alineamiento de Rusia con Francia y Alemania contra los Estados Unidos, por causa del referido conflicto. Después en Evian, en la Cumbre del G-8, donde el presidente de Estados Unidos estrechaba la mano del de Francia tras mediar un discurso significado por el ofrecimiento de las paces. ¿Qué ha pasado? La noticia de que el Ejército de Israel había comenzado la retirada de los territorios palestinos, tras los primeros acuerdos entre Ariel Sharon y Abu Mazen, surtía el extraño y casi taumatúrgico efecto de cubrir balsámicamente las heridas producidas, en los últimos seis meses, entre todos los concernidos por el encuentro de Evian. Parece como si los frutos de la paz en Oriente Medio comenzaran a recogerse antes de que la paz se haya alcanzado; cuando la hoja de ruta espera todavía su activación formal con la reunión que deben celebrar en Aqaba el primer ministro de Israel y el flamante primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina. En Sharm el Sheij, balneario egipcio, se reunirá previamente el presidente Bush con el presidente egipcio, el rey de Jordania, el emir de Bahrein y el príncipe heredero de Arabia Saudí. Las 14 objeciones israelíes al proyecto de negociación de la paz parecen haber desaparecido como por ensalmo. En Oriente Medio el viento ha cambiado. Aquella guerra de Irak trae en volandas esta paz que ya se negocia en Palestina. Va a ser verdad que el tapón de Oriente Medio se llamaba Sadam Huseín.