Objetivo: Irán

OPINIÓN

01 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO EL mundo todavía espera que los norteamericanos presenten pruebas sobre las armas de destrucción masiva por parte de Irak, Donald Rumsfeld se atreve a hablar sobre el peligro que supone el «supuesto» plan nuclear iraní. Tal y como ya hiciera Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Estados Unidos ha vuelto a mostrar unas fotografías tomadas por uno de sus satélites en las que se puede observar lo que, a ojos inexpertos como los míos, tanto podría ser una central nuclear para la producción de energía como un observatorio astronómico. Cierto es que puede parecer anacrónico que, mientras los científicos buscan fuentes de energía alternativas, Irán decida construir centrales nucleares. Más extraño puede parecer que, siendo Irán uno de los mayores productores de petróleo decida utilizar energía nuclear para abastecer a su población. La explicación puede estar en que el petróleo es más importante como fuente de ingreso de divisas, de las que está muy necesitado Irán, que como fuente de energía. Tampoco se muestra comedido Rumsfeld al afirmar que Irán es refugio de los terroristas de Al Qaeda. Resulta curioso que haga esta afirmación cuando Irán, bastión del chiísmo, fue durante muchos años el único freno que el régimen talibán de tendencia sunnita wahabita encontraba en su flanco occidental. Pero, además de lo anterior, Rumsfeld no siente reparos en violar el principio de no injerencia en los asuntos de otro estado soberano permitiéndose comentar que Irán no ha llevado a cabo las reformas para moderar el integrismo islámico. Ignora que las reformas, aunque lentas y tímidas, se suceden una a otra. Todas estas acusaciones son un paso más de la estrategia norteamericana de dominio de los recursos petrolíferos de Oriente Medio.