Un día es un día

| JUAN CARLOS MARTÍNEZ |

OPINIÓN

05 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EL HECHO de que el medio ambiente tenga un día mundial ya significa algo. ¿Y qué significa? Pues lo mismo que en el caso de los derechos de la mujer y del hambre en el tercer mundo: que tenemos un problema y no somos capaces de resolverlo. El nuevo conselleiro del ramo abría ayer esperanzas al decir que el desarrollo sostenible se defenderá como «política de políticas para que (...) transcenda a cuestión económica...». Ahí está el quid y el coste que hizo fracasar la cumbre de Kioto. Somos todos tan amantes de la naturaleza que los preámbulos de las leyes describen una Arcadia; los legisladores cargan tanto la mano que pobre del paisano a quien pillen vaciando un carro de estiércol junto a un río, porque la multa será del tamaño de una hipoteca. Pero si el vertido es industrial y empresarial, o administrativo (¿quién ha permitido tapar arroyos y regatos con restos de carreteras?), ya hay otros costes, claro, y pérdida de empleo, y de riqueza... Aunque al conselleiro le pese, vamos a tener día del medio ambiente por muchos años.