Sólo un error

OPINIÓN

07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CIA pudo haberse equivocado. Un milagro que una organización tan seria y responsable se equivoque. Pero pudo haberlo hecho. Porque ahora resulta que se achaca a un lamentable error, en el informe que proporcionó, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak. Todos estamos convencidos de que la CIA actuó de buena fe. Lo está José María Aznar, Tony Blair, George W. Bush, Colin Powell, Donald Rumsfeld y, por añadidura, lo estamos todos los demás mortales. Pero un error lo comete cualquiera. Y los de la CIA no son infalibles. Hay que reconocerlo. Y aceptarlo. Meses después de que en la convención de las Azores se acordase devastar Irak, empiezan a alzarse las voces que aseguran que la Agencia ha cometido un error. O lo que es lo mismo, que cuando Colin Powell se presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU mostrando un pequeño tubo delator, no contenía ningún tipo de gas mortal. Era un inocuo líquido que le habían facilitado erróneamente. Y que tampoco existían los 38.000 litros de botulina tóxica, ni los 25.000 litros de ántrax, ni mucho menos las 500 toneladas de gas sarín, mostaza y gas nervioso. Algunos medios de comunicación, incluso norteamericanos, se atreven a hablar de manipulación. No es cierto. A lo largo de la historia la CIA ha actuado con el rigor que se le exige a una agencia de sus características. Los miles de muertos que caen sobre sus espaldas se deben también a lamentables errores. Jamás a manipulaciones. Lo peor de este último lamentable error es que hemos barrido un país del mapa. Hemos ocasionado miles de muertos. Hemos participado en un ataque ilegal, absurdo e inaceptable. Y ahora nos dicen que todo se ha hecho por un lamentable error. Y vamos y nos lo creemos.