La telebasura de Aznar

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SEGURO que hemos sido muchos los españoles que hemos sentido vergüenza ajena al escuchar a dos señoritas del famoseo , a través de Telecinco -que repitió generosamente la intervención-, lamentando que el presidente Aznar les hubiera llamado basura. Alegaban, con unos generosos pechos al aire -alguno con apariencia de implantado-, que se limitan a enseñar bricolaje y cosas parecidas a los espectadores, que están dispuestas a que el presidente las reciba en audiencia e incluso a dar la mano a la Reina de España, si fuera el gusto de ella. El cinismo de los guionistas se completa a la perfección con el desparpajo de unas señoritas que, a juzgar por lo que hacen, no tendrán limpio precisamente el certificado de antecedentes penosos . Aznar había dicho urbi et orbi que la telebasura coloniza las programaciones, como si fuera José Antonio Marina o Fernando Savater, que pueden llamar en la puerta de nuestras conciencias, pero no como él abrir de par en par las puertas del BOE. Un político en el poder, en la máxima cota del poder, no puede quejarse de un gravísimo problema social sin aportar una solución. Aznar debería dar ejemplo barriendo su casa. No La Moncloa, por supuesto, ni siquiera Génova, sino Prado del Rey, en la que tiene tanta presencia como si su segunda casa fuera. Con una simple llamada telefónica podría hacer que al menos en TVE-1 se acabaran de un plumazo los invitados casposos, el exceso de sucesos en los telediarios y todas las groserías que aparecen en la primera pantalla oficial del país.