Señora ministra

OPINIÓN

12 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

PILAR DEL CASTILLO, ministra de Educación, Cultura y Deporte, cree que el problema del cine español es de crecimiento y no de talento. Vamos, que como a los niños, el estómago les duele porque están creciendo y no por una indigestión de pasteles. En una entrevista, contesta a la pregunta «cómo está el cine español» con este examen de fin de curso: «Durante esta legislatura se ha aprobado la ley del cine, se ha hecho el reglamento, se han mantenido unas relaciones muy fluidas con todos los sectores, en concreto con los productores, pero también con las sociedades de gestión de los autores. Las subvenciones al cine, además de que se objetivaron, se hicieron en función del taquillaje -no del criterio aleatorio como se hacía antes-, y se han incrementado considerablemente. Hemos pasado de 18 millones de euros en 1996 a más de 32 millones en el 2003. Esto ha derivado en que el número de películas que se han hecho en España sea de más de 100, cuando hace nada era de medio centenar. Estamos ante una industria en crecimiento, con problemas de asentamiento creados por el propio crecimiento». Por lo visto, la relación directa entre subvención y fracaso en taquilla no preocupa a la ministra, que desconoce el mayor éxito de nuestra cinematografía en el 2002: la película Coge el dinero y corre , protagonizada por todo el sector y especialmente por los productores. Lastima que no lo hayan refrendado el público y la crítica, que, por el contrario, lo han castigado con ocho millones menos de espectadores en el 2002, un descenso en la cuota de mercado de casi el 30% (ha pasado del 18,5% al 13,4%), sólo algo más de un millón de espectadores en cuatro películas, de ochenta estrenadas, y todas menos estas cuatro con menos de una semana en cartelera. El éxito del cine español corre en sentido inverso al enriquecimiento de los que acaparan subvenciones y coeficientes de inversión obligatoria, y su biberón es directamente proporcional a su nivel de protesta y politización, se exprese ésta en la Gala de los Goya o en la entrega de los Premios Max. Como sarna con gusto no pica, el Gobierno continúa alimentando al alumno y como último regalo ha decidido guardar en un armario la reforma de la ley de propiedad intelectual, haciendo un favor a los que más gritan y consintiendo que las entidades de gestión de derechos y los usuarios continúen a la gresca y colapsando los tribunales con más de 7.000 pleitos por una ley vigente que es confiscatoria.