Previsiones fallidas

OPINIÓN

13 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA DOCTRINA Rumsfeld se tambalea por la situación de desorden en Irak. El jefe del Pentágono hubo de soportar una dura sesión de acusaciones y preguntas el pasado jueves en el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado estadounidense. El senador Edward Kennedy le dio donde más le dolía cuando afirmó: «Me preocupa tener a los soldados mejor entrenados del mundo trabajando como policías en lo que parece ser una galería de tiro». Porque ciertamente Donald Rumsfeld es un convencido de que las guerras modernas se ganan con soldados muy bien preparados y con una alta tecnología a su servicio. Pero ¿cómo se ganan las posguerras? A este capítulo no había llegado en sus reflexiones el mandamás del Pentágono, quien ha reconocido que el despliegue militar costará el doble de lo presupuestado (todavía hay 145.000 soldados en Irak, y no los 100.000 previstos). ¿Qué ha fallado? Donald Rumsfeld, un neoconservador radical que ha cumplido 71 años el pasado día 9, no ha sabido explicarlo, y se ha limitado a pedir paciencia. El propio presidente Bush lo ha respaldado desde Botsuana al asegurar que «EE. UU. tendrá que permanecer firme en Irak», pero también ha reconocido que el nivel de inseguridad para las tropas está superando lo previsto. Y aquí está la clave. Se han cumplido las previsiones del Pentágono para la guerra (un ataque abrumador), pero no se están cumpliendo las hechas para la posguerra. Aquí el fallo de Rumsfeld y su equipo es clamoroso. Y lo es porque no ha surgido ese pueblo iraquí que iba a colmar de flores a las tropas que lo liberasen de la dictadura de Sadam. Por el contrario, lo que está asomando es una resistencia que señala a los ocupantes como enemigos. Rumfeld, desoyendo las advertencias de Colin Powell, no previó esta adversidad. La cuestión ahora es cómo permanecer en un país que no acaba de emitir signos de amistad. Ayer se ha constituido por fin el Consejo de Gobierno de Irak. Puede ser un buen primer paso para cambiar la percepción desfavorable de los iraquíes.