DA LA IMPRESIÓN de que a algunos grupos políticos y al consorcio NM les gustaría dar vueltas, vueltas y vueltas al Prestige , cada vez más, cada vez más rápido, hasta lograr vaciarlo, para que siga manchando las costas gallegas. Es el deseo de que nadie lo olvide. Que todo el mundo siga viéndolo un mes y otro. Lo de menos es perjudicar a Galicia, lo importante es sacar rentabilidad política. Hay que mantener el trauma, hay que promover el trauma. Si ya no hay chapapote, lo habrá. Si no hay ya nadie perjudicado hay que encontrarlo o promoverlo. Si se están poniendo en funcionamiento unas ayudas económicas y de infraestructuras como nunca ha tenido Galicia, no se deben tener en cuenta. Si la Unión Europa destina fondos para paliar los efectos, no deben considerarse nunca suficientes. Si el Gobierno central está llevando a cabo todo tipo negociaciones en Europa hay que protestar porque no son suficientes. Es necesario protestar, protestar, protestar. Que nadie se duerma. Nadie puede dejar adormilar su conciencia. El Bloque necesita en estos momentos desviar la atención de sus muchas y graves discrepancias internas. Beiras necesita masas detrás de sí que no estén encuadradas en la UPG ni en otras estructuras del BNG. Hay que sacar de nuevo a NM a la calle. Tienen la necesidad vital de mucho fuego de artificio para deslumbrar, impresionar, impactar, a las masas propias, que no vean las luchas internas. El Prestige es la salvación. Algunos socialistas clarividentes ya se han dado cuenta de que no es rentable para ellos ir detrás del Nunca Máis, son esfuerzos de movilización de masas que no producen rentabilidad para las siglas de partido, ya que todo el mundo las identifica con el BNG, todo el que entra en este círculo queda enfangado. Por otra parte, la propia división y enfrentamiento que esto produce debilita las posturas de Galicia ante la Unión Europea. Pero esto también ayuda a agudizar las contradicciones y a avanzar hacia la síntesis, hacia el bloque. Siempre he defendido que lo más importante de todo lo que ha sucedido con el Prestige es que nadie haya salido perjudicado, que la gente que vive del mar haya seguido cobrando, que se haya limpiado, que se trate de solucionar definitivamente el depósito de fuel en el barco hundido, que se pongan los medios para que el próximo temporal no nos dé un susto como ese. Y que Galicia está teniendo unas inversiones en infraestructuras que nunca hubiera pensado. Sin embargo, todo esto no es nada para los que quieren conseguir el poder en Galicia a cualquier precio, aunque sea a costa del perjuicio de los gallegos.