Paz sin muros

OPINIÓN

31 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

CONVERTIR al primer ministro israelí, Ariel Sharon, en un firme creyente en la Hoja de Ruta patrocinada por EE.UU., la UE, Rusia y la ONU es casi un imposible metafísico. El viejo halcón, que tiene más conchas que un galápago, se ha prestado a participar en el proceso con declaraciones de moderado o converso, pero, en cambio, no ha adoptado ni una sola medida que acredite la realidad de su apuesta por el proceso de paz. Y esto complica las cosas de un modo extraordinario en Oriente Próximo. Cuando se está viviendo una tregua de tres meses, pactada por el primer ministro palestino, Abu Mazen, con las organizaciones radicales islámicas, Ariel Sharon tendría que dar signos claros de que es posible instaurarse en un entendimiento progresivo y duradero. Pero él hace justamente lo contrario al aprobar presupuestos de cientos de millones de dólares para levantar un muro de hormigón que se extiende por Cisjordania como un nuevo jinete apocalíptico del apartheid , es decir, de la discriminación y del aislamiento. Un muro miserable que muestra, en su propia tecnología avanzada, la verdadera cara de un hombre sin fe en la voluntad de su interlocutor palestino. Porque ésta es la verdadera realidad maldita de Oriente Próximo. Los que están condenados a entenderse no creen en el entendimiento, y lo que creen, sobre todo del lado judío, están lejos del poder por culpa de los excesos terroristas palestinos. ¿En qué cree Ariel Sharon? Lo está dejando ver con claridad: en el muro de contención, en el aumento de los asentamientos por la brava y en que los radicales palestinos más tarde o más temprano acabarán por darle la razón y justificar su racanería. La palabra no la tiene Abu Mazen, el primer ministro palestino, que está haciendo lo posible para avivar la llama de la paz. Tampoco la tiene Ariel Sharon que, desde su mirador ultra y escéptico, no tiene visión para ir mucho más lejos. La verdadera palabra, la que vale, la tiene EE.UU. Si Bush se avergüenza de verdad de ese muro repugnante y cree que hay una oportunidad para la paz, tiene que garantizar la seguridad de Israel y exigir a Sharon que tire la valla y desactive la colonización judía.