ESPAÑA DEBE dotarse de un modelo de televisión pública similar al del resto de los países de la Unión Europea, con una clara definición de su marco de actuación, que por fuerza tiene que ser distinto al de la privada. Es una cuestión sobre la que el acuerdo es generalizado, dada la actual maraña legislativa, la asfixia de la televisión privada gratuita, el crecimiento del déficit de explotación y endeudamiento de la televisión pública (nacional y autonómicas), el incremento de las obligaciones y prestaciones de servicio público que se atribuyen a las privadas analógicas hertzianas, aún consideradas servicio público esencial; la competencia en clara desigualdad en el ámbito publicitario y la ausencia de políticas fiscales adecuadas. Un vistazo a los modelos televisivos de nuestros países socios podría ponernos en el buen camino: financiación pública de entre el cien por cien (Reino Unido) y el setenta por ciento (Alemania)-con acceso limitado al mercado publicitario en este segundo caso-, obligaciones de programación de servicio público -programas en horarios normales que satisfagan también los gustos de las minorías-, y sujetas a una autoridad audiovisual plural e independiente del partido gobernante. España tiene que disponer de un marco estable que asigne a cada uno el espacio que le corresponde y en condiciones que ofrezcan garantías para todos. Con este propósito, el próximo martes, 2 de septiembre, se reunirán en El Escorial y expondrán sus ideas sobre «El modelo televisivo español en la Unión Europea» el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy; el secretario de Organización y Acción Electoral del PSOE, José Blanco; los portavoces de los grupos parlamentarios del PP, Catalán, PNV e IU; el Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, Carlos López Blanco; el Director General de RTVE, José Antonio Sánchez; el Presidente de la Forta, Francisco Giménez-Alemán; el Presidente de Uteca, Alejandro Echevarría, y el catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado, convocados por la Universidad Complutense de Madrid en sus tradicionales cursos de verano. Mariano Rajoy ya ha declarado que la próxima Legislatura será la de la Ley General de Televisión, ahora pospuesta por falta de «tiempo político» y que tendrá que debatirse y aprobarse con el máximo consenso parlamentario, dada la trascendencia del tema y sus implicaciones políticas, económicas y sociales. El encuentro en El Escorial será un buen termómetro para conocer el grado de consenso en esta materia.