$.O.$ y S.O.S

| MANUEL MARLASCA |

OPINIÓN

08 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

DECÍA Winston Churchill que un político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar por qué no ocurrió lo que él predijo. Imagino que el presidente norteamericano, poco aficionado a la lectura y a la geografía -probablemente tampoco demasiado aficionado a la cultura en general o, peor, a la cultura general-, no tendrá ni idea de la certera frase de un político al que Bush no le serviría ni para descalzarle. Pero su equipo de asesores, cuyo relevo se pide a gritos en Estados Unidos, debe de resumírsela lo antes posible (me temo que Bush es incapaz de leerla entera y dudo de que, aun resumida, la entienda), porque puede ser una perfecta fotografía de lo ocurrido desde la "cumbre de las Azores" en la que se decidió desencadenar la guerra en Irak, hasta hoy. Lo malo es que Bush, que erró en lo que iba a pasar el día después del conflicto, ahora tampoco es capaz de explicar por qué no se encontraron armas de destrucción masiva, por qué la población iraquí no recibió a las fuerzas anglonorteamericanas con poco menos que vivas al tío Sam y por qué Irak en estos momentos está más cerca de la vietnamización que del remanso de paz que el presidente USA había prometido. George Bush se limita a enviar dos llamadas de socorro, con las que titulo estas líneas. 87.000 millones de dólares más al Congreso ($.O.$.) para sostener el cuerpo de ejército que tiene en el Irak ocupado; y la cooperación de la ONU (S.O.S.), para aliviar el esfuerzo que realizan las fuerzas norteamericanas para mantener una fragilísima paz en Irak. Que las diferencias del pasado no impidan las obligaciones del presente es el hallazgo dialéctico de los asesores del presidente norteamericano que, naturalmente, ha pronunciado la frase en su discurso a la Nación, pero dirigida al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al que ninguneó y en el que se ciscó cuando decidió el ataque a Irak. Quiso Bush hacer la guerra, y la hizo; no sabe hacer la paz, y a quienes por activa y por pasiva se negaron a acompañarle en la guerra les pide ahora ayuda para tratar de mantener una situación tan inestable como la del propio presidente norteamericano conforme se acerca la factura que tendrá que pagar cuando intente renovar mandato al frente de la Casa Blanca.