Al BNG se le acaba el tiempo

| ANXO GUERREIRO |

OPINIÓN

09 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA ASAMBLEA que el Bloque va a celebrar el próximo mes de noviembre marcará, sin el menor género de dudas, el futuro del nacionalismo gallego. Por sus resultados sabremos si el BNG aspira a convertirse en la fuerza mayoritaria, hoy en la oposición y mañana en el gobierno, o si, por el contrario, se resigna a ser una fuerza política, ciertamente influyente, pero minoritaria y subordinada. En los prolegómenos del decisivo cónclave, los temas que ocupan el primer plano de la discusión -elección del candidato, bicefalia, papel del portavoz etcétera- sólo contribuyen a crear la sensación de que el debate nacionalista responde, sobre todo, a necesidades internas, y que adolece de la necesaria conexión con el proyecto político, que apenas logra hacerse un hueco en el escenario de la controversia. Sin embargo, una crisis como la que atraviesa el BNG sólo se entiende en base a la existencia de relevantes diferencias políticas, lo que hace imprescindible que tales discrepancias se hagan explícitas, para que la opinión pública pueda conocerlas a través de un debate democrático y transparente, que no excluye la síntesis final. Sólo así evitará el Bloque que se desvirtue o manipule su asamblea, y sólo de esta forma logrará que el debate organizativo, también decisivo, sea el producto natural del proyecto político. De lo contrario, inevitablemente, el BNG proyectará la imagen de que su debate se reduce a una mera lucha por el poder, a una confrotación entre intereses personales y corporativos en pugna por la influencia y control de la organización. En los últimos 15 años el BNG ha recorrido una brillante trayectoria política, que le ha llevado de las catacumbas a convertirse en una fuerza de gobierno. Pero ahora el Bloque debe reconocer que un ciclo se ha cerrado tanto en la vida política gallega como en su organización, lo cual plantea la necesaria reformulación del proyecto político, como condición indispensable para que el nacionalismo gallego pueda recobrar su impulso y retomar un proyecto expansivo. La definición de un modelo económico que matenga la coherencia entre objetivos e instrumentos, la formulación de un proyecto de autogobierno y su relación precisa -no retórica- con la Constitución y el Estatuto, el modelo de Estado o el proyecto europeo, son otras tantas cuestiones que el BNG deberá clarificar, si aspira a protagonizar una alternativa de gobierno. Especialmente relevante será el tipo de relaciones que la asamblea decida establecer con el Partido Socialista. Si el Bloque sustituye su difícil cooperación competitiva con el PSdeG por la simple descalificación, contribuirá a diluir la necesaria alternativa de gobierno, y estará renunciando a encabezarla. En este contexto es donde adquiere especial importancia la revisión organizativa a la que está abocado el Bloque, y especialmente la elección de su candidato. Si retirado de la carrera electoral Beiras, todavía el principal patrimonio político del nacionalismo, el BNG no es capaz de sustituirlo al frente del cartel electoral por un dirigente de similar prestigio y credibilidad, asumirá explicitamente la condición de complemento subalterno de PSOE en la construcción de la alternativa al actual gobierno conservador. Si se considera el importante peso que la inercia y la tradición tienen en el nacionalismo gallego, concluiremos que los cambios a los que debe enfrentarse el Bloque no son tarea fácil. Pero el tiempo se acaba, y en política no suele haber prórroga. Si siempre han tenido muchísima importancia los abuelos en la familia, hoy la tienen mucho más, ya que ellos se quedan con los nietos mientras los padres trabajan. A los abuelos va dirigida esta carta. En mi casa se celebran siempre los santos y los cumpleaños, y en estas ocasiones siempre hay un pequeño regalo para el protagonista. Como estoy muy poco con mis nietos, ya que no viven cerca, me gusta regalarles cosas de uso personal para que, cuando las usen, estén con los abuelos . Pues bien, este año les compramos pijamas a los tres más pequeños, con el mismo dibujo. Al enseñármelo mi hija me dijo que el dibujo correspondía a una serie de dibujos animados de gran éxito (Shin Chan), que se caracteriza por lo zafio, grosero y antieducativo del personaje. Mi reacción fue inmediata: mis nietos no se pondrían aquellos pijamas. Les compramos otro detalle y me fui a la tienda donde había comprado los pijamas. El vendedor no tuvo inconveniente en el cambio, antes al contrario, me dijo: «Tiene usted toda la razón, pero estamos viviendo en una sociedad de consumo que nos trae y nos lleva como borregos. Esto es lo que nos ofrecen los viajantes y los niños se empeñan en que se los compren». Este episodio me hizo pensar en la responsabilidad de todos los que cuidan a los niños, tan pendientes siempre de lo que comen y del cuidado del cuerpo pero a veces tan ciegos o complacientes con estas, aparentemente, pequeñas cosas que van deformando cada vez más las conciencias. Tomiño Leo o diario e síntome abraiado, estupefacto, en fin, moi mal. O Prestige , a Guerra de Irak, os tránsfugas, etcétera... E agora me entero do que cobran os alcaldes e concellais dalgúns concellos. ¿Onde está o servizo ao pobo tan repetido antes das eleccións? Os que teñen menos disculpa son os partidos da chamada esquerda , que somentes por ideoloxía deberían ser solidarios co traballador. Co desemprego existente, cos soldos da maioría dos traballadores (que se ven negros para chegar a final de mes), non sei como teñen estómago para cobrar soldos semellantes. Segundo a miña humilde opinión deberían rectificar, por conciencia e ideoloxía, antes de que sexa tarde para todos. A Coruña Por fin, despois dunha chea de anos de goberno da dereita en Sada, chega o intre de rematar coa vergoña que para os sadenses supón o seguir a mante-lo nome das rúas adicadas a militares golpistas e ideólogos fascistas. As sinrazóns aducidas pola oposición municipal do PP -herdeiros desa ideoloxía vencedora no golpe do 36- para manter inalterable o nome das rúas, non parecen ter un mínimo de consecuencia: despistes dos carteiros, gasto para comerciantes e cidadáns... É obvio que Franco, José Antonio, Sanjurjo... pertencen á historia deste país e tiveron moita influencia nas vidas dos seus habitantes, pero tamén pertencen á historia Hitler e Al Capone e non parece que haxa ninguén no seu san xuízo que pretenda homenaxealos adicándolle unha rúa ou unha praza. Creo que está fóra de toda dúbida que o nome das rúas e prazas supón, ó cabo, un recoñecemento dos veciños o labor desenvolvido por ese persoeiro ó longo da súa vida. Boa idea a dos membros do goberno do Concello de Sada e a esperar que iniciativas coma esta teñan eco no Concello de A Coruña, onde aínda podemos atopar a case toda a plana maior de militares e golpistas que iniciaron a Guerra Civil. Noraboa. Meirás-Sada (A Coruña)