PUES SÍ, el niño mago Harry Potter tiene poderes: acaba de conseguirle el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia a su autora, la novelista británica Joanne Kathleen Rowling. De hecho, éste es ya el tercer o cuarto logro mágico con que la obsequia el ingenioso muchachito. El primero fue sacarla del paro, el segundo hacerla famosa y el tercero convertirla en multimillonaria. ¿Con qué nuevo éxito la beneficiará la hechizante habilidad de Harry? Lo desconocemos todavía, pero sí sabemos que no tardará en llegar. Las rachas de bonanza se caracterizan precisamente por eso: por la acumulación de reconocimientos y de satisfacciones. De momento, refirámonos al Premio Príncipe de Asturias, que le fue otorgado el pasado miércoles por promover «la imaginación como fuente de libertad». Está claro que lo primero que ha promovido el joven mago ha sido la imaginación del jurado que, pudiendo premiar una gran concordia, se ha contentado con reconocer el tino y la clarividencia de esta humilde escritora que apenas ha vendido 200 millones de ejemplares de libros y que sólo es conocida en el mundo entero. ¿Quién podría negar que darle el Premio ha sido un acierto mediático? Ni Harry Potter con toda su magia.