EN UNA COSA tiene razón el viejo zorro Henry Kissinger: si Francia y Alemania no se hubieran opuesto a EE.?UU., probablemente hoy nadie estaría acusando al presidente Bush de unilateralismo en la guerra de Irak. Es algo que ha vuelto a quedar claro en la reunión del pasado sábado en Ginebra, convocada por Kofi Annan y a la que asistieron los cinco miembros permanentes, con derecho a veto, del Consejo de Seguridad: EE.?UU., Gran Bretaña, Rusia, Francia y China. Era una oportunidad para acortar distancias y enderezar el rumbo de unas negociaciones que deberán concluir en un acuerdo. Algo que no puede lograrse con tanta rapidez como desean algunos (trío de las Azores) ni con tanta demora como prefiere Francia, enamorada de su papel de intérprete y augur mundial del conflicto. Las diferencias aún son reales y perceptibles, pero también lo son las necesidades de alcanzar un pacto sin vencedores ni vencidos que sitúe la posguerra en el camino de una evolución favorable, con un horizonte cierto de soberanía, estabilidad y reconstrucción en Irak. Para ello es necesario desprenderse de retóricas y grandilocuencias poco realistas y recuperar en el Consejo de Seguridad la idea de acuerdo anterior a la guerra. Y esto pasa por el abandono de frentes difíciles de sostener a la larga: París-Moscú contra Londres-Washington, con Pekín como un espectador que apenas logra contener la risa. Porque Pekín sí que se ha hecho la pregunta correcta desde el principio: ¿Qué desacuerdo están escenificando estos simpáticos occidentales que ahora se despellejan con tanta fruición y que, si surgiese un verdadero peligro para sus intereses, correrían a unirse en una sólida piña? ¿A quién pretenden engañar? No se trata de plegarse a la política unilateral de Bush, que se ha revelado miope y peligrosa. Se trata de rescatar una concepción multilateral del mundo que incluya también a Estados Unidos. Para lograrlo es necesario no abdicar de los principios, pero también acertar en las formas. Kofi Annan lo ha entendido y está en el buen camino. Como Alemania. Pero, ¿y Francia? ¿Necesita hacer visible alguna victoria?