HAY VIEJOS eslóganes que duran y duran, y luego de desaparecer, al cabo de unos años, resurgen con fuerza, porque son ciertos y acertados. Uno de ellos es el que dice ¡ Vente pa' España, Pepe! En su día fue grito de guerra contra la emigración a la Europa de las monedas fuertes. Hoy vuelve renovado de la mano del juez Garzón, que se lo lanza vía auto de procesamiento a dictadores, genocidas, hampones y terroristas de todo el orbe. ¡Vente pa' España, Osama!, acaba de largarle el magistrado al malvado saudí, que por otra parte ya debe estar aburrido de pasear por esos peñascales del Afganistán profundo que le tienen quemadas las chirucas. La misma invitación recibieron Pinochet, que dio muestras de agotamiento mental al rechazarla, y conocidos espadones argentinos, que aún deben estar debatiendo el viaje a estas alturas.