LA DETENCIÓN de un sospechoso por el crimen de Coín lleva un suspiro de tranquilidad a los pueblos de los montes de Málaga, que por la conmoción de los asesinatos de Rocío y de Sonia dudan ya de su hábito de vivir con las puertas abiertas. La policía cumple su función de estabilizador social al eliminar en parte el miedo al monstruo oculto en la oscuridad. Es de esperar que complete ese papel aportando datos suficientes para que el juez determine si el individuo detenido, o quien aparezca tras su declaración, es un asesino en serie o si sólo es responsable de la horrible muerte de Sonia Carabantes. Puestos a pedir, la policía se haría merecedora del aplauso de todos si, vistas las circunstancias del detenido, controlara los antecedentes de algunos extranjeros peligrosos cuya procedencia y color de piel parecen dejarlos exentos de sospecha.