CASI una quinta parte de los municipios gallegos carecen aún de planeamiento urbanístico propio. La Xunta está dispuesta a acabar con esta carencia, muy en la línea del acuerdo alcanzado hace ya dos años entre todos los partidos, y con el apoyo de numerosos expertos, para corregir el desbarajuste que ha venido dominando la edificación y la organización del territorio desde que nos embarcamos en la aventura del desarrollismo, allá por los años 70. Esos últimos municipios indocumentados , todos ellos de pequeño tamaño, tendrán plan por fin. Pero ya hemos visto que el plan no es suficiente: algunos de los atentados más insoportables contra la riqueza común que es el territorio y su patrimonio construido se han cometido en áreas con planeamiento. Lo importante, como decía aún no hace mucho el arquitecto Xerardo Estévez, es que las normas sean pocas y precisas. Y, ante todo, que se cumplan.