Nuestro Sur

| ALBINO PRADA BLANCO |

OPINIÓN

27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SOSTIENE Maragall -y bastantes más decisores catalanes- que Madrid ha perdido el Norte y que, esto así, van a buscar el suyo en una eurorregión transfronteriza con Francia. No conviene en este asunto despistarse por la política y con ello oscurecer un claro proyecto de disputa de la hegemonía económica en España, proyecto compartido en Cataluña mucho más allá del PSC, que pasa por desmontar la perspectiva centrípeta y radial que alimenta Madrid. Me pregunto retóricamente en este asunto: ¿ha encontrado Galicia su Sur?, a sabiendas de que también en este caso, la perspectiva radial dominante en España y Galicia tiene una respuesta inmediata: nuestro Sur es Madrid. Discutiré esta respuesta -y alguna de sus implicaciones- con un pequeño rodeo argumental. La eurorregión transfronteriza que Galicia conforma con el Norte de Portugal supone un área demográfica, social y de mercado con más de seis millones de habitantes que nos coloca a la altura del peso de Cataluña en la península. Pero tal eurorregión es un ente potencial que sólo desde la desaparición de las aduanas y las fronteras estatales -mérito del proyecto Unión Europea- se vislumbra, y que aún hoy se ve dificultado por la persistencia de barreras transfronterizas. Recientemente la Comisión Europea (Com. 2003/132) y antes el Parlamento (Inf. 2000/2030) conscientes de estas potencialidades y barreras sugieren concentrar las inversiones en mejoras de infraestructuras en proyectos prioritarios de interés europeo que, para serlo, tengan «un fuerte valor añadido transeuropeo». Si el Norte de Portugal fuese nuestro Sur la sugerencia nos vendría como un guante. Aún más si el carácter prioritario se amplía al ser ambas regiones periféricas, receptoras de fondos de cohesión y marítimas con deficientes accesos a sus puertos. Es así que ya en la lista elaborada el año 1996 en Essen se incluían con el número ocho el vínculo A Coruña-Porto y con el número tres Barcelona-Perpiñán. Conviene decir que en estos años en Cataluña se lo han tomado en serio y ocupado, entre otras cosas, de abrir espacio a la circulación de mercancías entre Perpiñan y Figueras en su TAV. Y que a proyectos de esta naturaleza se les supone un plus de eficacia al integrar prioridades de ámbito regional, estatal y europeo. Pero como el Norte de Portugal no es, de momento, nuestro Sur en Galicia hemos avanzado mucho menos en la puesta al día ferroviaria hacia Porto que hacia Madrid. Ferrocarril, mercancías, puertos, regiones marítimas, transfronterizas..., la UE quiere además a partir de ahora concentrar sus esfuerzos financieros en proyectos catalizadores que, como los anteriores, fomentan, de paso, modos de transporte con menores costes externos (es decir ambientales y energéticos). Y que para los tráficos internos de la eurorregión, o los transoceánicos que se canalicen en sus puertos, permitan transferir cargas de la carretera al ferrocarril, en líneas mixtas de alta velocidad y de transporte combinado. También en este caso el desenfoque de nuestro Sur ha priorizado la modernización ferroviaria TAV para pasajeros y hacia Madrid, con lo que no es ni transfronterizo ni para transferencia de cargas. No en el caso de Cataluña. Y como en el futuro el presupuesto europeo será limitado, sólo esos proyectos prioritarios, catalizadores y de menor impacto ambiental recibirán ayudas directas de un Fondo Europeo de Transportes. Fondo que alimentarán muy pronto las tarifas de uso de la red europea de carreteras (telepeaje para camiones, sistema Galileo). Buen ejemplo de que, quizás, hemos perdido el Sur lo tenemos en que la conexión ferroviaria Vigo-Porto puede seguir siendo durante algunos años un vestigio del siglo XIX (informa este diario -27 de julio- que significativamente en www.renfe.es este trayecto no existe) mientras los gobiernos francés y español han cedido ya a un consorcio privado la construcción y explotación del tramo ferroviario Perpiñán-Figueras para transporte combinado... debo suponer que con el beneplácito no radial y de la eurorregión de Maragall. Claro que en Santillana del Mar lo no radial eran apenas el Arco Mediterráneo, el Eje del Ebro y la Cornisa Cantábrica. Nada de Ejes Atlánticos o de Eurorregión Atlántica, algo de Francia y casi nada, no radial, de Portugal. En el futuro llegaremos, con suerte, con nuestros flujos comerciales a Zaragoza (Inditex ya lo ha hecho a su manera), y a Centroeuropa, nosotros vía Bilbao o Madrid; y desde Porto vía Extremadura. Puede que Madrid haya perdido algún Norte y que Cataluña tenga claro el suyo, nosotros tenemos desenfocado el Sur y con ello el futuro. Y eso sólo se corrige, como muchas otras de nuestras rémoras, superando análisis localistas y provincianos que nos son, desafortunadamente, muy queridos.