Medem y la equidistancia

| JORGE DEL CORRAL |

OPINIÓN

01 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

EQUIDISTANCIA: (de equi- y distancia.) Igualdad de distancia entre varios puntos u objetos (DRAE) . En el publicitado documental de Julio Medem La pelota vasca. La piel contra la piedra , el cineasta se ha querido ceñir a los principios de la geometría plana para explicar el trauma vasco, más que a los principios de la ética. Y el resultado ha sido un trabajo que considera que todas las figuras del drama están en un mismo plano y no en distintos, y fundamentalmente en el de la moral y los derechos del hombre. Quiero decir con ello que por este camino cabría ser equidistante del nazismo y del comunismo y considerar los campos de exterminio de ambos regímenes no como el paradigma del horror y la negación de cualquier valor humano, sino como un elemento más de esa geometría plana. Que el cine español, ese que a pesar de las ingentes subvenciones económicas atraviesa sus peores momentos y es «una olla a presión a punto de estallar», según acaba de decir el dimitido presidente de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales de España (Fapae), Eduardo Campoy, sólo haya abordado la vesania terrorista etarra en el cortometraje Sin libertad , de Iñaki Arteta (2001) y en la película Asesinato en febrero , de Querejeta y Ortega (2002), es razón suficiente para que los españoles le demos la espalda. A pesar de las ochocientas víctimas de toda edad y condición, de los lisiados y paralíticos, de las familias diezmadas y destrozadas y de que miles de ciudadanos tienen que ir con escolta, cambiar sus costumbres, huir de su tierra hasta configurar un nuevo éxodo y mirar cada día en los bajos del automóvil por si le han colocado un artefacto explosivo, nuestros cineastas no han encontrado inspiración suficiente para reflejar este drama y dar la voz al dolor de las víctimas. Su cobardía moral y física, tan probada en otras etapas de nuestra historia, los aleja del drama y, para no salirse de la falsa progresía en la que nadan, prefieren mirar para otro lado y todo lo más aproximarse a él desde la equidistancia , abordándolo, como ha dicho Medem, como «una película que diera la oportunidad a muchas voces distintas. Y el respeto a cualquier opción». En definitiva, igualar al verdugo y a la víctima y presentar al terrorista y a su entorno y coraza como la consecuencia de una dinámica social de violencia y no como el instrumento de un plan que antepone los fines a los valores morales.