Respaldo unánime

OPINIÓN

16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA APROBACIÓN ayer por unanimidad de la resolución sobre Irak por parte del Consejo de Seguridad era «difícil», como dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan, pero, paradójicamente, también era inevitable. Ningún país, ni de los grandes ni de los pequeños, estaba dispuesto a pagar el precio de situarse al margen del orden internacional que se intentaba recuperar y que, en buena medida, significa el retorno de todos al diálogo y la concordia. En suma, un acuerdo que consiste, como ya había anunciado el canciller alemán Gerhard Schröder, en mirar todos juntos hacia adelante y superar así la dinámica de confrontación que se inició en la fase de pre-guerra. ¿Ha ganado EE. UU.? ¿Se ha salido Bush con la suya? La respuesta es netamente positiva. El presidente, en claro descenso en las encuestas, necesitaba un respaldo en el seno de la organización que mejor representa el derecho internacional y la multipolaridad del mundo. Y, a su vez, los estadounidenses deseaban ver legitimada su actuación con este amparo unánime. Una legitimación que, por otra parte, no le ata las manos a EE. UU., pero sí establece una corresponsabilidad en el desarrollo de la posguerra y de la reconstrucción de Irak. No es lo que deseaban los halcones encabezados por el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que temen que la ONU entorpezca el proceso, pero tampoco es una derrota para ellos: la fuerza multinacional para Irak estará bajo mando único de Estados Unidos. Y la reconstrucción, en buena medida, también, por más que se hable de «un rápido traspaso de la soberanía» a un Gobierno iraquí provisional. ¿Han perdido Francia, Alemania, Rusia o China? No, porque tampoco tenían una salida mejor (algo que percibió Pekín con más anticipación que nadie). El eje París-Berlín-Moscú no podía convertirse en un dique para la reconstrucción de un país que nada en petróleo y, sin embargo, roza la miseria. La conciliación de los intereses de todos en el seno de la ONU es, al cabo, la mejor parte. A pesar de los legítimos recelos de algunos, si la actitud de EE. UU. es generosa, la resolución puede ser un éxito.