Carod Rovira

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

MENUDO susto le meterían en el cuerpo al secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluís Carod Rovira, si CiU, PSC e ICV aceptaran su oferta de formar un Gobierno de concentración de los cuatro «partidos catalanistas democráticos», excluido el PP, tras las elecciones del pasado domingo. El líder de ERC, que tiene la llave para la formación del Gobierno catalán, se ha apresurado a ofrecer lo único que hasta ahora es inaceptable para los demás y que le permite continuar sin decantarse por unos o por otros, quizá con el objetivo final de pujar por la presidencia de la Generalitat, a pesar de ser sólo la tercera fuerza política. La realidad que se perfila parece, sin embargo, muy distinta. ERC tiene la llave, cierto, pero justamente por tenerla está obligada a elegir entre tres posibilidades: formar Gobierno con CiU, con PSC e Iniciativa per Catalunya (ICV), o quedar al margen. Esta última posibilidad, la más romántica y pura, es también la más remota (es decir, la menos probable) cuando se puede estar en el poder con tanta fuerza. No cabe duda de que ha llegado la hora de las negociaciones en Cataluña, y Carod Rovira tendrá que dejar atrás su enigmática y socarrona expresión de estos días.