EL BLOQUE Nacionalista Gallego ha celebrado su undécima asamblea con la única finalidad de sustituir a José Manuel Beiras en su condición de candidato a la presidencia de la Xunta y lo ha conseguido. Ha sido una decisión dura, pero no hay organización política capaz de soportar a un candidato que siempre pierde las elecciones. Beiras ha sufrido en sus carnes el implacable peso de la ley política que retira a los que no ganan. Beiras ha sufrido un mal trago, ha acusado el duro golpe recibido y ha suplicado que no olviden su aportación al Bloque, su aportación al nacionalismo, porque sabe que lo olvidarán. No es un Castelao, ni un Bóveda, ni un Piñeiro: no deja una teoría tras de sí que le sobreviva. Por todo ello ha llorado, se ha emocionado en la despedida, porque Beiras también llora. Ha llorado cuando Fraga tiene superada esa fase. Se ha tenido que ir cuando Fraga continúa. Debe ser un trago difícil. Los dirigentes nacionalistas tienen la obligación de hacer más suave el trance. Ahora comienza el postbeirismo en el BNG. Anxo Quintana será la cara juvenil del BNG, pero no tiene ese look tan característico con que Beiras adornaba al Bloque. Por eso cabe preguntarse si será posible un Bloque sin la imagen provocadora de Beiras. No puede olvidarse que él personalmente fue un símbolo para toda una generación. Han sido muchos años dando la cara, siendo el cartel del nacionalismo gallego culto, de birrete, de cátedra. Ha sido el azote de Fraga, el adversario de Fraga, el amigo de Fraga. Fueron muchos años aspirando a la presidencia de la Xunta, sin posibilidades, con pocas posibilidades y con muchas posibilidades, pero siempre lejano como en los sueños. Sin embargo, ahora va a resultar que Anxo Quintana aparece como la esperanza de los socialistas gallegos. Grandes estructuras de poder en Galicia estuvieron pendientes de que el Bloque eligiese a Quintana sucesor de Beiras y candidato a la presidencia de la Xunta. Quintana es más dialogante, más flexible, más tolerante. Dicen. Quintana es más joven, menos radical, menos marxista, menos leninista. Creen. Anxo se transforma en la esperanza de Ventura Pérez Mariño en la alcaldía de Vigo y posible salvador de Moreda para alcanzar la Diputación de A Coruña. Ahora todo parece indicar que los socialistas esperan un mayor entendimiento con el nuevo líder del BNG. Casi es posible que puedan llegar a formar una coalición electoral. Si están convencidos de que los votantes del PSOE quieren gobernar en todos los estamentos con el Bloque, y los del BNG consideran también que sus votantes quieren que gobiernen siempre con los socialistas, aquí se produce un entendimiento máximo, una unidad de destino en lo universal, una fusión de sentimientos digna de una lista única.