POR MÁS que en el Registro Civil triunfen los Jonhatan o Borjas, la política en Galicia es cosa de tres Pacos y un Manolo. Menos mal, porque durante cuatro décadas en España todo estuvo en manos de un solo Paco, de Ferrol. Desde la Transición hasta ayer, cuatro hombres han marcado la política gallega: Paco Vázquez en el PSOE, Paco Rodríguez en el BNG, Paco Cacharro en el PP y Manolo Fraga Iribarne, en general. Vázquez lo demostró el domingo en Madrid al conseguir que el PP hiciera el ridículo tachándolo de casi-soberanista y al recibir el voto de, nada más y nada menos, Esquerra Republicana de Catalunya. Ayer volvió a reivindicar su condición de político indomable pues, por más que digan los socialistas, el sorpresivo cambio de parecer de Ventura Pérez Mariño no se entiende sin la intercesión de Vázquez, para salvar la Diputación de A Coruña a través de su ahora amigo José Blanco. En el Bloque también manda un Paco. Cuando Francisco Rodríguez fue a ver al Rey en 1996, A Nosa Terra publicó un chiste curioso. Primero, el monarca se tomaba con mucha calma los preparativos de la entrevista con el portavoz del BNG, pero salió disparado cuando le dijeron: «Majestad, que se llama Paco y es de Ferrol». Rodríguez, líder de la UPG, logró el domingo desplazar a Beiras y dejar a Quintana con una dirección a la medida de la UPG. El Paco del PP, Cacharro, no pasa por sus mejores momentos, pero se mantiene en la Diputación 20 años después y evidenció su brillantez estratégica al salir reforzado de la caída de Cuíña. ¿Y qué decir de Fraga? Pues que si quiere y puede, en el 2005 gana de nuevo.