VIGO VIVE de nuevo una situación endiablada que los vigueses no merecen. Es posible que Ventura Pérez Mariño cometiera un error de cálculo al romper el gobierno municipal y cesar a los responsables del BNG tras el desacuerdo sobre el nombramiento del gerente de Urbanismo. Pero es muy difícil comprender la decisión de Lois Pérez Castrillo al llevar el conflicto hasta el límite vivido ayer en el Concello de Vigo. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) ha cometido un grave error que no encuentra justificación y que comprometerá durante mucho tiempo las complejas relaciones entre los dos partidos de la izquierda gallega. La herida causada en Vigo es muy profunda y tardará mucho tiempo en cicatrizar. Los enfrentamientos del BNG con Ventura Pérez Mariño no pueden explicar la entrega de la alcaldía al Partido Popular. No existe correspondencia entre la raíz del conflicto y el mal causado. ¿Es posible que no existiera ninguna posibilidad de encontrar alguna solución para evitar la fractura? ¿Cómo gobernará el Concello de Vigo el Partido Popular con 10 concejales? ¿Por qué el BNG no encontró ninguna fórmula para negociar las propuestas de Emilio Pérez Touriño para restablecer el consenso en Vigo? ¿Qué ha ocurrido para que fuera posible concertar una mayoría de progreso en la Diputación de A Coruña y fracasar en Vigo? Porque alguien tendrá que asumir la responsabilidad de explicarle a los vigueses que razones existen para que no se respeten los deseos de la mayoría de los electores. El PSdeG-PSOE con ocho concejales, el BNG con siete y la candidatura liderada por Manuel Soto con dos representantes expresan una voluntad política inequívoca que no puede ser burlada bajo ningún concepto. El Partido Popular, con diez concejales, no representa los deseos de la mayoría de los ciudadanos expresada en las urnas, pero se encontrará con una alcaldía entre las manos sin comprender muy bien lo que ha ocurrido. Pero el PP no tiene la culpa. Llegados a este punto, no creo que se puedan buscar soluciones alternativas. El PSdeG, como en su caso el BNG, no puede aceptar que la oposición pueda elegir al alcalde o alcaldesa dentro de su propia lista. En definitiva, el viernes ha sido un pésimo día para Vigo y para la izquierda gallega.