Explicaciones eternas

| CARLOS PUNZÓN |

OPINIÓN

29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

EL GRUPO municipal del BNG fue el único de los cuatro que conforman la corporación viguesa que tras la celebración del pleno de ayer se apresuró a explicar ante la prensa su voto negativo respecto la continuidad de Ventura Pérez Mariño en la alcaldía de la ciudad. Lo había hecho su portavoz, Lois Pérez Castrillo, tan sólo unos minutos antes en la propia histórica y convulsa sesión, pero ellos mismos se dan cuenta de que con eso no llega. En la reiteración hasta la saciedad de sus razonamientos y en la comprensión de los mismos radicará parte del éxito de la estrategia nacionalista para los difíciles años que le tocará vivir al Bloque en Vigo. Porque además de tener que hacer frente a la apreciación de que con su censura a Pérez Mariño, no administrativa pero sí real, el nacionalismo permitirá el acceso a la alcaldía al mismo partido del que se pretende erigir en alternativa en Galicia, al BNG le tocará también acelerar el relevo de su ahora quemada dirección local, proceso que la nueva cúpula nacional frentista ya había puesto en marcha incluso antes de tomar posesión de sus cargos y que ahora podría extenderse más allá de la figura de su líder, el ex alcalde Castrillo. El Bloque era, de los cuatro partidos inmersos en la crisis viguesa, el que contaba con menos salidas óptimas para su futuro y ayer se certificó que con la coincidencia de intereses demostrada y votada con el Partido Popular se aboca a sí mismo a una nueva etapa de regeneración, de cambio y de discurso propio distinto al del agravio, al de las repulsas personales, al de los oídos sordos, con el que poder volver a apuntarse al constructivismo que Vigo necesita y que salvo pinceladas nunca ha calado en esta ciudad. Se abre la etapa de las argumentaciones, de las excusas y de las explicaciones que en algún caso, visto lo visto llegarán a ser eternas.