Nada es para siempre

GERARDO G. MARTÍN

OPINIÓN

02 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA DUDA está en el cuándo. Parece lógico pensar que, inevitablemente, PSdeG y BNG volverán a pactar en Vigo y que quizá Pérez Mariño abandone la política más pronto que tarde, aunque no de inmediato. Él mismo ha dicho que si por él fuera desaparecería ya. Convendrá insistir en que en el gran conflicto del sur de Galicia no ha habido sólo razones políticas, sino también personales, cronológicamente éstas por delante. Pérez Castrillo, el líder nacionalista, odia a Ventura Pérez Mariño y ha llegado a provocarle en numerosas ocasiones, la más sonada con el asunto de la Gerencia de Urbanismo, haciendo sospechar, por otra parte, que podría haber asuntos de ese área que tanto favorece los movimientos municipales. Después vino la política pura: Ventura era un enemigo a batir, porque potencialmente podía ser un alcalde duradero. Y al propio tiempo se daba satisfacción a un sector del Bloque que está contra el pacto. Otro dato que no conviene olvidar es que los desa-cuerdos de los partidos progresistas tuvieron su equivalente en las luchas a sangre de la derecha, cuando gobernaba Vigo. En general usaban menos los altavoces, pero hubo enfrentamientos. Nadie está limpio. Ahora el asunto se llama futuro. No se puede olvidar la afrenta a Pérez Mariño, extensiva a su grupo y a la ciudad, y es imprescindible tener en cuenta que socialistas y nacionalistas se necesitan en muchos concellos y, por supuesto, en la Xunta. El pacto es inevitable, quizá cuando Pérez Mariño haya hecho realidad el deseo expresado de abandonar, y en cualquier caso antes de que empiece la precampaña de las autonómicas. Con el PSOE no sólo de cabeza de lista, dado que fue la fuerza más votada, sino con garantías de que no van a ser víctimas de castrilladas. La sociedad que ha hecho lema del nada dura para siempre, asumirá que los partidos actúen como ella misma. Y que al pactar dispongan del tiempo necesario para, desde el gobierno de Vigo, demostrar que son capaces de entenderse.