Jagger

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA

15 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

MUCHOS seguidores de The Rolling Stones y acérrimos de su maratoniano cantante Mick Jagger siguen sin deglutir el «marrón» de que este rebelde antisistema se haya arrodillado ante el príncipe Carlos para ser investido caballero de la corona británica. Pero así ha ocurrido y desde el pasado viernes el viejo rockero es ya sir Mick Jagger, un «integrado», para gran indignación de su compañero Keith Richards, que lo ha puesto a caer de un burro por lo que cree una incoherencia y una ridiculez supinas. Mick Jagger se limitó a declarar: «El establishment de ahora no es el de antes». Y acertó. Porque el fan que hizo el requerimiento de su investidura se llama Tony Blair, es primer ministro británico y en su día intentó imitarlo al bailar. Ahora, pasados los años, el político trata de acercar la calle al poder con el reconocimiento de algo que todo el mundo sabe: que Jagger es un icono mundial del rock y una máquina de obtener divisas (como dijo De Gaulle en su día de la seductora Brigitte Bardot). ¿Se equivocó Jagger al aceptar el envite? No lo creo. Ha visto felices y divertidos a su padre, de 92 años, y a sus hijas Elizabeth, de 19, y Karis, de 32, que lo acompañaron al acto, y esto nunca es un error. Porque sir del rock ya lo era desde mucho antes. Incontestable.