ESTOY regresando de Puerto Rico, «estado libre asociado de los Estados Unidos», último territorio latino-americano aún sometido a una forma de sujeción colonial, y que tanto se merece el calificativo de «isla del encanto» por su esplendor tropical. Amo este país y sus gentes; lo he visitado a menudo y he tenido la suerte de enseñar en la facultad de Ciencias Sociales de San Juan, cuyo Centro de Investigaciones dirigía mi amigo Luis Nieves Falcón, indomable luchador independentista. Muy a pesar mío no he podido quedarme esta vez con tiempo suficiente para analizar más a fondo con él la situacion de la isla en el contexto político actual. Como un relámpago, he venido a participar durante tres días, del 12 al 14 de diciembre, cerca de la capital, al lanzamiento de la Alianza para la Nueva Humanidad. Nada menos. Es una hermosa idea imaginada por Óscar Arias, ex-presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz 1987, y a la que se han adherido muy pronto personalidades como Betty Williams, la legendaria irlandesa premio Nobel de la paz 1976; Kerry Kennedy-Cuomo, sobrina del ex-presidente Kennedy y defensora de los derechos humanos; Deepak Chopra, filósofo y terapeuta muy influyente en Estados Unidos; Roberto Savio, periodista, fundador de la agencia Inter Press Service ; y Ricky Martin, el célebre cantante pop. Se trata de constituir una agrupacion «apolítica, no-sectaria y no-ideológica» de gentes de diversos orígenes que comparten un anhelo común por la paz, la armonía y el entendimiento humano. Estas personalidades parten de la constatación siguiente: los grandes adelantos de la ciencia y de la tecnología en vez de servir para ayudar a la humanidad a solucionar las immensas desigualdades sociales que condenan a la miseria a más de la mitad de la humanidad, permiten inventar y almacenar armas cada vez más destructivas. Los países más desarrollados desembolsan al año 900.000 millones de dólares en gastos militares pero son incapaces de proponer los 40.000 o 50.000 millones que hacen falta para aliviar los principales problemas nutricionales, de salud y de educación que enfrenta la mitad de la población del planeta. Según ellos, nos hallamos en un estado de emergencia humana sin precedentes. Pero al mismo tiempo, millones de personas expresan en sus respectivas esferas un deseo profundo de paz, de cambio, de búsqueda de serenidad. Se manifiestan contra la guerra, denuncian los atropellos contra el medio ambiente, protestan contra la injusticia social. Cada día, un mayor número de gentes, a través de asociaciones humanitarias dispersas por todo el planeta, expresan su solidaridad activa con los olvidados de la Tierra en acciones de ayuda humana. Para propiciar la conectividad, la interrelación de todos esos actores del nuevo humanismo del siglo XXI se crea esa Alianza para la Nueva Humanidad ( www.anhglobal.org ) que deberá servir de plataforma de encuentro para entrelazar a todos aquéllos que buscan definir la humanidad sobre bases más justas que las que prevalecen hoy. Para defender esas ideas, impregnadas de cierto perfume espiritualista new age , y enrolarse con entusiasmo en esa nueva Alianza, acudieron a Puerto Rico infinidad de personalidades. Empezando por el ex-vicepresidente estadounidense Al Gore, que en una magistral conferencia inaugural indicó que contra la idea generalizada de algunos científicos que afirman que el calentamiento global es parte del «ciclo natural del planeta», el mundo se enfrenta a una situación «sin precedentes en la historia» a juzgar por lo drástico del aumento en la temperatura. «Hay gente que intenta manipular nuestra forma de pensar diciéndonos que el blanco es negro y que el negro es blanco. Esto es una política pública de confusión», dijo Al Gore al referirse a un memorando de la Administración Bush que exhortó a reclutar científicos cuya visión tenía que ser «completamente compatible» con la política pública del Gobierno de George W. Bush. Otros momentos apasionantes fueron las intervenciones de los escritores Sergio Ramírez y Antonio Skármeta. Todos recordaron que el objetivo de la Alianza es promover «una sociedad más compasiva, una comunidad de corazones abiertos» que dé lugar a un mundo más justo y más amable. ¿Por qué tras el Mar Egeo , Francisco Vázquez defendía a los cuatro vientos la total seguridad de nuestro puerto y tras el Prestige ha cambiado radicalmente de opinión? ¿Por qué desde hace algún tiempo algunos políticos proclaman que el puerto se ha quedado pequeño si los muelles nunca han estado ocupados más del 70% de su capacidad? Si efectivamente se han quedado pequeños, ¿por qué recientemente la Autoridad Portuaria ha decidido eliminar cientos de metros de atraque en el muelle del Centenario, efectuando un relleno para aumentar el suelo portuario? ¿Por qué se necesita construir un nuevo puerto si las necesidades estarán sobradamente cubiertas en el 2005 con la entrada en funcionamiento del nuevo puerto de Prioriño? ¿Por qué pagar un nuevo puerto de 600 millones, a 10 años vista, si con el de Prioriño, que sólo costará 127, tenemos los problemas resueltos? Si se quiere eliminar el tráfico de petroleros de la ría de A Coruña, ¿por qué ni se menciona la posibilidad de realizar un oleoducto submarino desde Prioriño hasta A Coruña, cuyo coste sería 50 veces menor que el nuevo puerto que se planea en Sabón? A Coruña Tengo 17 años y llevaba jugando al fútbol desde pequeño. Digo «llevaba», porque hace tres meses tuve que abandonar el equipo en el que militaba, debido a las discrepancias y diferencias con los responsables del mismo. Pero este capítulo no acabaría aquí, ya que la directiva del Bastavales se negó a darme la carta de libertad, lo que hizo que yo dejara obligatoriamente este deporte que amaba. Intenté por todo los medios posibles conseguirla, pero sin éxito. Ahora yo me pregunto: ¿Para qué intentamos fomentar el deporte con el fin de que la juventud se divierta de una «forma sana», si están establecidas unas leyes en las cuales alguien (no amante del deporte) se puede basar para prohibirte la práctica de dichas actividades? Sólo pido que se cambie este sistema para que todos podamos disfrutar de lo maravillosa que es la práctica del fútbol. Alberto Santos. Los servicios de propaganda de la empresa Fenosa no paran de recordarnos que gracias a las cuantiosas inversiones realizadas es capaz de producir Dios sabe cuántos miles de millones de megavatios; lástima que olviden informar también que por respeto, cariño o tradición los medios de distribución de toda esa corriente eléctrica sean casi los que en su día instaló Pedro Barrié de la Maza, por lo que los cortes de suministro están a la orden del día. Quizás a lo que aspiren los directivos de esa empresa es a que sus abonados se compren un generador propio pero, en ese caso, la pregunta es: ¿para qué servirá entonces la empresa Fenosa aparte de para proporcionarles gratis energía eléctrica a sus empleados? Y lo que es más importante, ¿quién la mantendrá? Claro que a lo mejor lo que sucede es que estamos en los años 50 o vivimos en Santo Domingo y no nos hemos dado cuenta. Antonio Soto Santamaría . Ferrol