Si uno no quiere, dos no discuten

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

06 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ES ANTIGUO el adagio de «si uno no quiere, dos no discuten». Como cada día es más evidente que el PP no quiere debates, nos vamos a quedar sin ellos en la próxima campaña electoral. No creo que Mariano Rajoy sea cobarde, como le ha llamado José Blanco -que habla intentando ser como Alfonso Guerra, pero en plan jíbaro, con poca cabeza- ni que el líder gallego carezca de independencia, según le ha espetado Llamazares. Sencillamente, no le conviene. En nuestra democracia no han menudeado los debates porque ha habido varias mayorías absolutas y unas cuantas expectativas para conseguir otras. Si un candidato bien situado da un traspiés de cierta envergadura en un enfrentamiento con la televisión como testigo, puede perder parte de su ventaja. Y además, ¿dónde está el límite? Si hubiera debates Rajoy-Rodríguez Zapatero, ¿por qué se iban a conformar los demás, por qué callarse el mentado Llamazares, los líderes de CIU, PNV y un sinfín de fuerzas más? Cada vez que Rajoy se sentara con alguno de ellos, siempre tendría la duda del número de votos que le regalaba. Y en cada oportunidad que debatiera a varias bandas, más que muestras de su poderío, de fuerza muy destacada sobre las demás, daría la apariencia de estar aislado, al tener a todos en contra. El debate poco puede añadir al número uno, y es siempre un podio para que otros se encaramen y ganen puestos. Es dudoso que a corto plazo un partido mayoritario acepte que los debates sean obligados en las campañas electorales. Sería interesante y útil para nosotros. A los electores nos interesan los debates, cuantos más sectorializados mejor. Nos ayudarían a tener un panorama más correcto de la oferta electoral. A cambio, deberíamos exigir que no nos castigaran con unas precampañas tan prolongadas que más parecen un mal master en política. Mucho me temo que seguiremos soportando éstas y sin contar con aquellos, sin un solo debate que valga la pena. Al menos, mientras haya mayorías.