CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
13 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ESCRIBE Miguel Hérnandez en sus versos: «Tres palabras, tres fuegos has heredado: vida, muerte, amor. Ahí quedan escritos sobre tus labios». El poeta que murió escupiendo sangre en el penal de Alicante gracias a la generosidad franquista tenía razón. Son los tres poderes que tocan a los humanos. Dos los manejamos. El tercero llega, siempre llega, pero no nos compete. Todas las horas hieren, la última mata. Lo razonable y útil es que aprovechemos las dos fuerzas que dominamos. Que exprimamos la vida a tope. Y que disfrutemos del amor, hasta la última caricia. No nos damos cuenta de lo frágiles que somos hasta que nos rompemos. No tenemos que vivir como hormigas si podemos soñar como gigantes. La vida es un fuego. El amor es otro fuego. El fuego transforma. Las cumbres navideñas tienen su cara y su cruz. Para muchos es fiesta. Para otros, melancolía, dolor. Ya pasaron. Unos y otros tenemos que apretar los dientes y pensar que sólo vivimos el presente. El presente es lo único auténtico. El resto es estafa. El futuro es un vendedor estupendo, pero no sirve de nada. El pasado es una reliquia. Sólo ayuda para la ensoñación. El presente es el agua que bebemos. No mires al futuro. Disfruta de hoy, tienes la mañana, la tarde, la noche. cesar.casal@lavoz.es