El miedo de Sharon

OPINIÓN

15 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA ACTITUD contumaz del primer ministro israelí, Ariel Sharon, sólo se explica desde su radical convencimiento de que es imposible alcanzar con los palestinos un acuerdo que se cumpla. Desde esta desconfianza profunda se entiende su política de hechos consumados que, beneficiada por el terrorismo palestino (aliado involuntario), alimenta el círculo vicioso de la violencia. Sharon ve confirmados sus vaticinios por la deriva terrorista de ciertos grupos palestinos, a la vez que éstos encuentran cada vez más justificadas sus actuaciones por la represión sistemática del Gobierno de Israel, en cuyo horizonte no parece haber más objetivo que la derrota total del pueblo palestino. Hasta ahora, parapetado tras los argumentos de que lo dota el terrorismo, Ariel Sharon no le ha dado ni una sola oportunidad al diálogo ni a la paz. Por el contrario, cuando una posibilidad se abrió paso (como fue la designación de Abu Mazen como primer ministro de la Autoridad Palestina), se apresuró a segarle la hierba debajo de los pies exigiéndole más de lo que podía hacer, para impedir el descrédito de su propia doctrina. Si una opción de paz se revelase posible, toda su política sería vista como un error. Sólo la infalibilidad de su teoría podría sostener la aberración de un muro que despedaza Cisjordania y trocea la tierra de los palestinos, quizá con la idea final de encerrarlos en tres o cuatro guetos. Lo cual estremece con sólo imaginarlo, y asombra que lo haga un pueblo que sufrió en sus carnes la inhumanidad de los guetos. Sin embargo, la infalibilidad de Sharon no podía durar mucho, por más que la apuntalasen los excesos terroristas. En Israel están emergiendo otras posibilidades que desarmarán la solución exclusivamente militar que defiende el actual primer ministro. Porque ya no son sólo los palestinos los que temen a Sharon. Ahora lo temen también los israelíes que se ven conducidos a la catástrofe. La opción política se abre paso y esto es lo que más teme el viejo halcón. Y lo que más temen también los terroristas palestinos. Porque la solución política nunca significa la derrota total o la destrucción del otro. Ni admite muros ni engorda terrorismos. Porque su horizonte es la paz.