¿Pero dónde está Bin Laden?

| RAMÓN CHAO |

OPINIÓN

LA HISTORIA tartamudea, se repite. Antes era muy larga. Hechos acaecidos cien años atrás parecían tener siglos; hoy, con su aceleración por culpa de las comunicaciones, la historia ha pasado a ser lo que definía el Pierre Ménard de Borges, inspirado por Cervantes y éste plagiando a Cicerón: «Émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir». Siendo esto así, como lo es, podemos comprender (y no aceptar) el comportamiento de los norteamericanos en Irak, en Corea del Norte y en muchos lugares del planeta. Todo empieza a finales del siglo XVI, cuando de Inglaterra sale el virus del expansionismo. La primera colonia en el Nuevo Continente se funda en la isla Roanoke, en un territorio llamadoVirginia. A este montón de aventureros siguen otros doce grupos, en total unas cuarenta mil personas. Total, el uno por ciento de la población inglesa. Cierto es que se enfrentan con los habitantes de esas tierras, los indios, a los que llaman salvajes o pieles rojas , quienes nunca dispensaron una verdadera resistencia a los rostros pálidos; antes bien, se mostraron acogedores. Aceptaron que se instalaran en su territorio, pues ignoraban la noción de la propiedad privada. Para que subsistieran les enseñaron a pescar y a cazar. Con el tiempo, a medida que se multiplicaban, los europeos los expulsaron de sus tierras. Conocidas son las guerras contra los cheyenes, contra los siux, etcétera, que culminan en un genocidio debido, esencialmente, al aniquilamiento de los bisontes, elemento básico de alimentación de los indígenas. Cientos de miles de cadáveres de bisontes que no vimos en las películas de Hollywood se pudrieron en las llanuras del Far West y los indios fueron exterminados por el hambre. La historia se repite, tartamudea. La misma solución se está utilizando ahora en Corea del Norte. El lunes pasado, el Programa de Alimentación Mundial (PAM) anunció que se veía obligado a suspender la distribución de alimentos a este país. Los principales donantes de este programa de la ONU son EE.?UU. y Corea del Sur, y ya sabemos el contencioso que existe entre estos dos países y Corea del Norte. Una parte importante de esta ayuda ya se cercenó en el pasado mes de diciembre, y en este de enero, dejan de ser alimentadas dos millones setecientas mil personas. Como si fueran bisontes, animales. Ya hace dos años, el gobierno de Clinton había echado mano de este arma para doblegar al régimen comunista de Pyongyang. De esto, y de las elecciones americanas, hablaba yo el lunes pasado con mi hijo Manu y con el pintor Wozniak en un estudio donde trabajan, no digo las cuarenta y ocho horas del día, mas sí por lo menos treinta. Manu parecía enfrascado en la música. De pronto levantó la cabeza y nos dijo: «De todas formas, saldrá elegido Bush. Ya veréis, un poco antes de las elecciones aparecerá Bin Laden y lo eligirán triunfalmente». Son coincidencias misteriosas: Manu no sabía nada, ni nosotros tampoco, pero dos días después, el representante demócrata Jim McDermott declara que, en realidad, Bin Laden ya está en manos de los yanquis, y que el candidato Bush anunciará su captura en vísperas de la elección presidencial. También la ex secretaria de Estado, Madeleine Albright, afirmó a varios periodistas de Fox News que Bush ya atrapó a Bin Laden y que prepara una maniobra como la que hiciera su padre cuando el October Surprise (las negociaciones secretas entre Reagan e Irán). Acusada de «conspiracionista», la señora Albright se evadió con una pirueta, pero el senador Jim McDermott sigue creyendo exactamente lo mismo que nosotros.