CAROD-ROVIRA pecó. Para algunos de ingenuidad, para otros de soberbia. De tanto no ser español, emuló a los clásicos del «¡esto lo arreglo yo de un plumazo!». La primera obligación de un servicio de inteligencia es la información. Si el terrorismo constituye el primer problema de muchos estados, lo profesional es que dispongan lo necesario para tener información de todo lo que gire en torno al mundo del terrorismo y sus contactos. Aquí, caben dos suposiciones. Si la comunidad internacional colabora, cualquier grupo de la inteligencia mundial pudo detectar y grabar las conversaciones de la cúpula de ETA y el presidente de la Generalitat en funciones. Por cierto, ETA no suele hablar con cualquiera, de ahí la relación cargo-interlocución. Si los servicios de inteligencia españoles hubieran sido los testigos del encuentro, la duda pudo ser, si en el paquete de detenidos tenía que incluir al honorable Carod-Rovira y su acompañante de ERC. Por cierto, ETA suele, tarde o temprano, contar todo. Con lo cual será muy divertido saber, en su momento, cuál fue la conversación, a instancias de quién, para qué¿ ¿La información se clasifica como reservada? Depende de los efectos que puedan derivarse. En cualquier caso, resultan sospechosas las fechas. Presidencia en funciones, campaña electoral, en la que de haberse dado la noticia de una tregua hubiera sumado en las alforjas de ER. ¿Cómo se puede acusar de oportunismo electoralista si se ha querido aprovechar la oportunidad con fines electorales? Carod-Rovira arriesgó y le pillaron. Es posible que logre capitalizar su osadía y su discurso y recoja todos los votos nacionalistas radicales y posibilistas, en cuanto al problema ETA, en Cataluña. Pero eso no justificará la vuelta al Gobierno catalán, como no se justifica que el presidente Maragall no le haya cesado, por deslealtad, imprudencia temeraria, sospechas de pactos con el diablo para ejercer el repugnante mercadeo de pagar peajes para evitar lo que otros sufrimos durante tantos años. La pedrada le ha dado al PSOE. Por mucho que traten de revolverse contra el mensajero, les ha salido pelín tonto el socio. ¿O es que pensó que él podía hacer lo que a otros les ha costado tan caro? Siento que Ternera, ex-compañero de Parlamento, que nunca ríe, pueda estar riendo a carcajadas con la que se ha organizado. Siento que Otegui aproveche para felicitar a Carod-Rovira por su valor y sinceridad.