La fusión municipal

| ANDRÉS PRECEDO LEDO |

OPINIÓN

11 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

BUSCABA apresuradamente en el omnisciente Internet las referencias al término despoblamiento , cuando me vi sorprendido por un texto que hacía referencia a Galicia en el que se presentaba la fusión de municipios como un modo de evitar su despoblamiento. Recordé aquellas reuniones de la Conferencia de Poderes Locales del Consejo de Europa en las cuales el objetivo era la búsqueda de modelos de cooperación que permitiesen mantener la autonomía de los municipios y a la vez dotarlos de la capacidad necesaria para atender las nuevas demandas de la sociedad. El postulado de base, un supuesto de consenso unánime, era que debería evitarse la fusión de municipios porque este procedimiento contribuía a acelerar su despoblamiento y desactivación, cuando no marginación. Los términos municipales fusionados jugaban a favor de los núcleos de población mayores, pero la experiencia había demostrado rotundamente que allí donde se llevó a cabo la fusión municipal los resultados habían sido negativos para los territorios en donde los municipios se habían eliminado. Y esta conclusión se convirtió en un aserto común. Por eso me extrañó que en Galicia se estuviese trabajando en un tema que ya nadie sostiene, salvo en situaciones críticas. Siempre cuento aquella intervención de un representante rumano que decía que su municipio se mantenía con dos habitantes, el alcalde -que era él- y el secretario, porque de lo contrario ellos dos se quedarían sin empleo. Salvo estos casos extremos es difícil encontrar razones lógicas que inclinen la balanza hacia la fusión de municipios como un modo de frenar el despoblamiento. Por eso en todas partes se trabaja en la búsqueda de modelos asociativos y voluntarios de coordinación o de cooperación que permitan el mantenimiento de los entes locales menores y en el mejor de los casos el refuerzo de su ya reducido potencial, mediante estrategias de desarrollo local. Y en Galicia, en donde el tamaño de los municipios supera con mucho la depauperada media española, una cirugía tan traumática como la fusión parece innecesaria e inadecuada Pero en estos temas siempre andamos al revés. Por un lado se diseñan organismos burocráticos para las áreas metropolitanas que en ninguna parte del mundo funcionaron. Ni aquí tampoco. Por otro lado se plantean las mancomunidades municipales como soluciones de futuro, cuando su falta de estabilidad territorial y la debilidad de la fórmula de vinculación aplicada hacen que esta modalidad no sea la más adecuada. En otros lugares, en aquellos donde el siglo XXI ya llegó en forma de conocimiento y no sólo de infraestructuras, se aplican fórmulas cooperativas basadas en el asociacionismo voluntario, bien sea a partir de la identidad territorial como fuerza estructurante, como es el caso de las comarcas, que están avanzando en algunas comunidades autónomas donde se les aporta dinero y competencias, y en algunos países como en Francia, el que se suele considerar como el más sabio en asuntos territoriales; bien sea a partir de espacios locales delimitados con criterios funcionales; bien sea con otras fórmulas más imaginativas como los consorcios, los pactos locales o los sindicatos de municipios. Claro que cualquiera de estas fórmulas nos lleva siempre a cuestionar las razones que justifican el que las diputaciones pretendan asumir desde arriba las funciones de cooperación intermunicipal que corresponde a los gobiernos locales, sustituidos por un modelo de asistencia que limita la capacidad de los propios entes locales a los que se quiere ayudar. El tema es complejo, pero la actualidad del Pacto Local, es decir, la descentralización de competencias desde las comunidades autónomas a los municipios, hace necesaria la búsqueda de soluciones desde abajo, de fórmulas cooperativas, que no atenten contra la autonomía municipal, que refuercen el principio de proximidad de los servicios a los ciudadanos y que contribuyan a fijar la población y a la potenciación de los recursos endógenos. Incluso en nuestro Estatuto de Autonomía se dice que las áreas funcionales para la planificación y las comarcas para la descentralización administrativa son opciones adaptadas a la realidad de Galicia, y reforzadoras -en el caso de las comarcas- de la identidad territorial, uno de los principios más de actualidad dentro de los modernos postulados de gobernanza o gobernabilidad de los nuevos territorios locales del siglo XXI. Lo raro es encontrar quien defienda fórmulas tecnocráticas como la fusión de municipios, porque sus efectos negativos ya quedaron demostrados en el siglo XX, es decir, en el pasado. Por eso me extrañó cuando en Internet leí lo de la fusión como un modo de evitar la despoblación. Claro que en la red hay de todo.