Complicaciones a más

| JOSÉ JAVALOYES |

OPINIÓN

15 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LAS PIEZAS se desencajan y las complicaciones van a más. Se le desajustan a Bush, en sus expectativas de reelección, las piezas principales que creyó encajadas: una victoria militar y una recuperación económica. Pero la victoria militar no conduce a donde se quería y la recuperación económica estadounidense no da de sí cuanto de ella se esperaba. El desempleo tarda en reducirse -pese a lo modesto de su tasa comparado con los de Europa- y la explotación política de la victoria se vuelve más dificultosa, no sólo porque las comisarías sean dinamitadas y asaltadas. Alan Greenspan le echó una mano a Bush anunciando un crecimiento económico del 5% para este año. Pero no basta ello para contrarrestar el deterioro, en términos de complejidad creciente, a que se enfrentan los proyectos norteamericanos para Irak. El 30 de junio, como tope para la transferencia de poderes, parece algo cada vez más quimérico a cada día que pasa. El argelino Brahimi podrá informar con detalle a su jefe Kofi Annan de las dificultades que presenta el proceso iraquí; también ha podido constatar que Ali Sistaní, el ayatolá que es la voz y el símbolo del chiísmo de Irak, insiste en que la transferencia de poder se haga por la vía de unas elecciones generales, directas, secretas y conforme al principio de un hombre es un voto. Puede esa postura llevar a la guerra civil. La mayoría demográfica, en una sociedad como la iraquí, no puede admitirse como equivalente de mayoría política. Se necesita un criterio de ponderación, por muy artificioso que ello sea, para preservar la ficción histórica de la nación iraquí. Con los chiíes y con los suníes, deben contar los kurdos y los asirios, caldeos y turcomanos. Urge un pacto nacional más allá de las complacencias y las limitaciones del Consejo Provisional de Gobierno. Ese puede ser el mensaje de Brahimi a su jefe, el secretario general de la ONU.