Más de lo mismo

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

27 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CON EL PRECIO de la vivienda disparado; el paro, disparado; la economía, disparada; la inseguridad ciudadana, disparada; los insultos, disparados y el ministro Federico, disparatado, nos hallamos ya inmersos en una nueva campaña electoral. Nos quedan por delante dos semanas de más de lo mismo. Más Carod Rovira, más tripartito catalán, más cómplices de ETA, más unidad de España y más deslealtad constitucional. El decorado en el que se va a desarrollar esta campaña no es el más indicado. Estamos todos demasiado tensos. Hay demasiada discordia. Llegamos extenuados de tirarnos los trastos a la cabeza. Y sin haber abordado las cuestiones importantes que van a marcar nuestras vidas en los próximos cuatro años. Atareados en descalificaciones, no nos ha quedado tiempo para hablar de lo único importante. De qué sociedad nos ofrecen. De qué país nos proponen. Los programas electorales incurren siempre en la demagogia. Es la ley de las campañas. Menos cargas impositivas y más inversión. Menos policías y mayor seguridad. Menos impuestos y mejor sanidad. Y ordenadores para todos. Como si no supiéramos sumar y restar. Unos, instalados en la bonanza económica. Los otros, en la necesidad de una España mejor. Y unos y otros sin nada creíble que ofrecer sobre lo que realmente preocupa: el paro, el terrorismo, la convivencia pacífica, la arrogancia, el empleo juvenil, la violencia doméstica, la vivienda, las listas de espera, la precariedad laboral, la inmigración, la invasión de Irak y la carestía de la vida. Pero ahí están. Hablando de lo que no toca. Y así seguirán. Al menos durante las próximas dos semanas. Benedict Spinoza, filósofo holandés, dejó escrito en sus Tractatus politicus : «Peca un pueblo cuando hace o permite que se hagan cosas que puedan redundar en su ruina».