Lo damos por no dicho

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

05 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

MARIANO Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero representan las dos mayores cumbres del pensamiento contemporáneo. Lo evidencian día a día, desde que comenzó la campaña electoral. Con sus profundos razonamientos, con sus planteamientos imaginativos y cabales. Con sus discursos cargados de luces. Y apoyados por una cohorte de sabios: Zaplana, Caldera, Acebes y Michavila e Ibarra. La campaña que están haciendo los dos líderes es de Premio Nobel. De las que pasan a la historia por las grandes ideas. No es cierto, por tanto, que estemos ante una campaña anodina, desangelada y carente de interés, por el bajo perfil de los candidatos. Bastante hacen con dar lo mejor de sí mismos para tratar de reanimarla. Resulta inevitable reconocer que Rajoy y Zapatero, o ZP, que ya son ganas de apostar a los desatinos, están realizando aportaciones inestimables a la sociedad española. En la línea de la que en su día ofrecieron, por ejemplo, Joaquín Costa, Antonio Maura, Giner de los Ríos o don Manuel Azaña. Un torrente de ideas para la convivencia, el desarrollo y la prosperidad. Sobre lo que realmente nos inquieta. Sobre el modelo de sociedad que ofrecen. Y lo hacen sin estridencias. Sin insultos, ni desafueros. Rajoy y Zapatero están poniendo todos sus conocimientos al servicio de un país necesitado de líderes. Y eso se nota. Lo deducimos de cada una de sus intervenciones. Disfruta uno escuchándolos. De lo que sea. Del precio de la vivienda, de Carod-Rovira, del paro, de Carod-Roriva, del terrorismo, de Carod-Rovira. E incluso de Carod-Rovira. Si lo afrontásemos con el rigor que se merece la cuestión, tendríamos que decir que nos han tocado en suerte dos zotes que no merecemos. Pero como en plena campaña electoral no parece prudente hacerlo, agarrémonos al invento del ministro Federico. Lo damos por no dicho.