IU debe entrar en el PSOE

| JOSÉ MARÍA CALLEJA |

OPINIÓN

TIENE Izquierda Unida un futuro incierto después del batacazo electoral sufrido el pasado 14 de marzo. Cuando de derrotar al PP se ha tratado, muchos de sus votantes han preferido la eficacia del voto útil socialista; de la misma manera que en 1982, cuando el país votó conmocionado por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y dejó al PCE esmirriado en cuatro escaños. Tiene cinco ahora IU y en muchos de sus votantes se ha instalado una demoledora certeza: sus votos no son suficientes para dar un escaño a IU en casi ninguna provincia, pero sí permiten que el PP gane al PSOE en muchas circunscripciones. Si todos los que votan a IU hubieran votado al PSOE, este partido habría dado el vuelco todavía en más provincias, se hubiera colocado como primera fuerza y habría desplazado al PP al segundo lugar en casi toda España. Estos son los datos. Objetivamente, una eventual integración de IU en el PSOE pondría a este partido en posición hegemónica, ensancharía considerablemente su fuerza parlamentaria y política y relegaría al PP. Frente a esta certeza actúa el patriotismo de partido de los dirigentes, y también de los militantes: nadie quiere pasar a la posteridad como el que cerró IU, nadie quiere ser el que clausure un partido que surgió históricamente de la escisión de los socialistas y que dio lugar a la Tercera Internacional, nadie quiere ser el que certifique el agotamiento de un partido que tantas contribuciones y tan decisivas ha hecho en la lucha por las libertades y en el manejo del proceso de transición. Lo cierto es que buena parte de los dirigentes históricos y de los militantes más cualificados del antiguo PCE están hoy en las filas socialistas, en sus casas o fuera de la coalición, y que ésta se ha convertido hoy en otra cosa: a veces, un frente de rechazo; otras, un grupo antisistema; en algún caso, el peor, en tonto útil del nacionalismo vasco, el más xenófobo y reaccionario de Europa. Carrillo estuvo a punto de conseguir, con su espíritu granítico hoy olvidado, lo que no fue capaz de lograr Franco: desarticular al PCE; Anguita se empantanó en un pacto con la derecha, en una pinza -aderezada por algún medio de comunicación- que produce más vergüenza a medida que pasa el tiempo. Llamazares ha aparecido en los últimos años pegado al PNV, mientras Rosa Aguilar triunfaba a base de borrar la sigla IU. Izquierda Unida puede engordar bajo mandato socialista a golpe de coger los rebotes que una eventual política de centro, liderada por Zapatero, le pueda ofrecer: magro futuro político. No creo que lo hagan, pero quizá la mejor contribución que podría hacer hoy IU a la izquierda sería su entrada en el PSOE. De esta forma abrocharía una mayoría socialista, de izquierda, y cerraría formalmente un ciclo político e histórico que ya está clausurado, aunque quede aún una considerable inercia.