El fantasma de Vietnam

OPINIÓN

08 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL 5 DE MARZO del 2003, el todavía presidente iraquí Sadam Huseín aseguraba que, si EE.UU. hacía la guerra, «Irak será para los norteamericanos como Vietnam, no como Afganistán». Cuatro meses después, y con la guerra liquidada en un santiamén, el presidente Bush y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, se irritaban cada vez que un periodista insinuaba la posibilidad de vietnamización del conflicto. Rumsfeld fue contundente entonces: «Éste es un tiempo diferente, una era diferente, un lugar diferente». Cualquier comparación con Vietnam estaba fuera de lugar y, si se producía, sólo acreditaba la ignorancia o la mala fe del interlocutor. La cuestión estaba zanjada: otro Vietnam, nunca máis , imposible, opción descartada. Sin embargo, un año después del final de la guerra, EE.?UU., lejos de encontrarse ante un problema solucionado, está planteándose la necesidad de aumentar sus tropas en Irak, porque el conflicto no ha hecho más que empeorar. La lista de muertos es cada vez más larga y la inseguridad general es un caldo de cultivo ideal para una escalada bélica. En estas circunstancias, el optimismo de Rumsfeld tiene algo de patético y mucho de cínico. ¿Qué es lo que está yendo bien? ¿Qué coincide con lo previsto y anunciado? El senador demócrata Edward Kennedy, siempre muy crítico con la actual Administración estadounidense, ha asegurado que «Irak será el Vietnam de Bush». ¡Si sólo lo fuera para Bush! Lo malo es que, tras una guerra que nunca debió existir, viene toda una riada de consecuencias incalculables para la comunidad internacional. Y en este trance estamos. La promesa de Zapatero de retirar las tropas españolas antes del 30 de junio si la ONU no toma el mando, es un impulso en la buena dirección. La prioridad ahora es encarrilar la solución del conflicto, como han dejado ver los ministros de Defensa de la Unión Europea, reunidos el martes en Bruselas. Sólo desde esta perspectiva es aceptable la participación de una fuerza multinacional, dirigida por la OTAN. EE.?UU. debiera saber que, para afrontar el desaguisado perpetrado por Bush, ésta es la salida menos mala, la más conforme a Derecho y la que más aleja el fantasma de Vietnam.