27 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA REVISTA francesa Le Nouvel Observateur se mostró siempre muy crítica con la Administración Bush y la guerra de Irak, y condenó en todo momento el unilateralismo estadounidense y su desapego de la ONU. Pero la semana pasada ha sorprendido a sus lectores con una portada declaradamente explícita, en la que, bajo la frase «ellos hacen el juego al terrorismo», se presentaban los nombres de Bush y Sharon en rojo subrayados por el título «Los incendiarios». Por si quedaba alguna duda, en páginas interiores éste volvía a ser el título («Los incendiarios») del artículo de su director, Jean Daniel, uno de los más lúcidos opinantes de la izquierda europea. ¿Qué ha cambiado para llegar a este extremo? Jean Daniel lo explica con claridad: Bush y Sharon ya no tienen la menor credibilidad en el mundo, excepto entre una parte de la opinión estadounidense y otra parte de la israelí. Nada de lo que dicen o hacen inspira confianza. El sentimiento que se extiende por todas partes es el de que, con su actuación, están contribuyendo a extender el incendio que pretenden extinguir. La prueba de la desconfianza general la encuentra en el hecho de que Estados Unidos acepte recurrir a la ONU y dé su acuerdo a los planes de Lajmar Brahimi, representante de Kofi Annan, para formar un gobierno provisional de técnicos con el aval de las autoridades políticas y religiosas de Bagdad. ¿Quién se ha dado por enterado de este esfuerzo? ¿Quién ha acudido a apoyarlo? ¿Quién cree que es la solución al problema? Nadie. Y menos que nadie el jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que se ha apresurado a ordenar la retirada del contingente español en Irak. La cruzada contra el terrorismo que Bush emprendió después del 11-S, con la inspiración interesada de Sharon y el apoyo solidario de Blair, chocó enseguida con un serio escollo: el resto del mundo no veía la necesidad de hacer la guerra de Irak ni de construir un Oriente Medio democrático y «proisraelí». Lo que el mundo teme ahora es que la estrategia de George Bush y Ariel Sharon acabe por restar legitimidad a la indispensable lucha antiterrorista. Por esto Jean Daniel les llama incendiarios. ¿Es exagerado?