El fantasma de My Lai

| PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS |

OPINIÓN

12 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EL 16 DE MARZO de 1968 se vivió en Vietnam una gran tragedia. La compañía Charley , al mando del teniente Calley, asaltó la aldea de My Lai, de unos setecientos habitantes. No había soldados del Vietcong, sino sólo ancianos, mujeres y niños y un grupo de treinta abuelas orando alrededor de un templo. Más de quinientos fueron asesinados a sangre fría. Se abrió entonces un largo proceso, primero de encubrimiento y, luego, judicial. Calley fue condenado a cadena perpetua. Pero el presidente Richard Nixon lo indultaría en 1974. Ese mismo año Nixon perdió el poder. Con la guerra de Irak y el odioso caso de las torturas, el fantasma de Vietnam asedia las conciencias de los norteamericanos. Es pronto para vaticinios, pero son ya muchos los acontecimientos que en una y otra guerra se repiten o asemejan. No se puede descartar que las torturas se conviertan, como en su día en My Lai, en la espoleta que provoque el definitivo divorcio de esa sociedad y sus actuales gobernantes.