Tiempos de reformas

OPINIÓN

13 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

YA LO HEMOS visto: todos los partidos políticos están dispuestos a estudiar la propuesta de reforma de la Constitución que el martes defendió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el pleno del Senado. El objetivo, según anunció el líder socialista, es potenciar el Senado como cámara territorial, lo que quiere decir como Cámara de primera lectura para leyes de contenido fundamentalmente autonómico. De paso, también se aspira a reforzar la elección de senadores por parte de los parlamentos autónomos y a incrementar las funciones de la Cámara alta. El PP no ve la necesidad de esta reforma, pero Pío García Escudero, portavoz popular en el Senado, ha sido claro: «No estamos cerrados a nada», dijo. Y estableció como único límite de los cambios la ruptura del modelo actual; por esto no están dispuestos a pasar. Resultado: todos de acuerdo en abrir la posibilidad de estudiar las reformas constitucionales (las necesarias para convertir el Senado en Cámara autonómica), lo cual constituye un buen punto de partida. Pero, aparte de la buena disposición manifestada por todos, ¿qué significa esta unanimidad? No faltan los escépticos que auguran el inicio de un debate estéril en el que los nacionalistas, el PSOE y el PP escenificarán un desacuerdo sustancial, con los nacionalistas intentando aumentar sus competencias estatutarias, y el PSOE y el PP, cada uno a su manera, tratando de fortalecer la vertebración social y territorial de la España plural que ven reflejada en la Constitución. Pero aún los escépticos reconocen que el debate es necesario como pilar de la democracia. Y más necesario todavía si se admite que su objeto no debe ser el triunfo de unos sobre otros, sino el progreso de todos. De momento, todos los grupos se han manifestado dispuestos a buscar un acuerdo. Y ésta actitud, con los recelos que la acompañen, es la única que puede llevar a compromisos. Decía Paul Valéry que «todo el que participa en una discusión defiende dos cosas: una tesis y a sí mismo». A ver si también se puede defender un nosotros incluyente y modernizador. Sería un gran logro.