Retiradas anunciadas

OPINIÓN

16 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS TROPAS de Polonia en Irak podrían retirarse antes de fin de año. El Gobierno de Holanda, dividido, duda sobre qué hacer con las suyas, y no descarta la opción de evacuarlas en un futuro próximo. El Gobierno japonés estudia la misma alternativa para el caso de que los holandeses se marchen, porque los soldados de los Países Bajos son los que garantizan la seguridad en la zona en que están ahora los nipones. Etcétera. Lo que quiere decir que estamos ante un claro derrumbe de fichas de la coalición internacional que libra la mal llamada posguerra iraquí. Mientras, los congresistas estadounidenses se estremecen con el recuerdo de las nuevas fotos y vídeos con imágenes de torturas que han podido ver la pasada semana y cuyo contenido han calificado de repugnante y depravado. A todo esto hay que añadir el acorralamiento del Gobierno de Berlusconi, que podría convertir a Italia en una nueva ficha en retirada. Algo que ocurre al mismo tiempo que el primer ministro británico, Tony Blair, se enfrenta al peor momento político desde el comienzo de la guerra, hasta el punto de que no se descarta su posible dimisión. En EE.?UU., la Administración Bush se ha arracimado para defender al jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, pero el apoyo popular decrece y entre los republicanos se han encendido todas las alarmas. ¿Soluciones? La situación es altamente paradójica: ni la Casa Blanca las pide ni las naciones relevantes (Francia, Alemania, China, etc.) las ofrecen. Con lo cual se ha llegado a una situación dramática y absurda, de la que habría que salir cuanto antes. EE.?UU. acabará por renunciar a su unilateralismo imperial (es difícil que no sea así) y las grandes potencias deberán asumir el compromiso de ayudarle a afrontar la situación, en un esfuerzo compartido en el seno de la ONU. No sería bueno dejar a EE.?UU. solo en este trance. Es necesario recuperar a este país para las instituciones internacionales al mismo nivel que lo estaba con Clinton. Y esto todavía es posible. Es la única forma de construir una alternativa sólida a las lógicas retiradas de países de la actual coalición.