La campaña de Aznar

MANUEL MARLASCA

OPINIÓN

17 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

CONCLUYE hoy José María Aznar su visita a Estados Unidos con la traca final de su encuentro con su socio de las Azores , el presidente George Bush; y a la vista de sus reiteradas declaraciones críticas con la retirada de las tropas españolas de Irak, donde él las envió; a la vista de la proximidad de las elecciones al Parlamento europeo, se consideren o no segunda vuelta de las legislativas del 14 de marzo; a la vista de la última encuesta que sobre la intención de voto para esos comicios ha publicado el CIS, con diez puntos de ventaja de los socialistas sobre los populares; a la vista, por si no fuera suficiente todo ello, de las torturas a los prisioneros de guerra en Irak, parece que ordenadas por el secretario de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld; a la vista de que una inmensa mayoría del pueblo español está de acuerdo con la retirada de las tropas españolas; a la vista de la evidencia de que Mariano Rajoy trata de levantarse del K.O. técnico que el pueblo español le propinó a Aznar en la mandíbula del candidato a presidente; a la vista de que ahora es Mayor Oreja, que hubiera podido ser ese candidato, el cabeza de lista al Parlamento Europeo por el PP, y corre el riesgo de recibir en su mandíbula otro K.O. técnico dirigido a Aznar; y a la vista, sobre todo, de que las brillantísimas claridades de las dos legislaturas comandadas por Aznar han permitido al PP conservar casi diez millones de votantes a pesar de las oscuridades de los errores de sus dos últimos años como jefe del Gobierno (incluidos Prestige , Azores, accidente del Yak, política de comunicación...), que deben andar ahora confundidos sin saber si el PP de ahora mismo es el del viaje de Aznar a Estados Unidos y sus declaraciones o el del Rajoy dispuesto a aumentar esos casi diez millones de votos desde una oposición leal, que sabe diferenciar entre política de Estado y política de gobierno; a la vista de todo ello -insisto- cabría preguntarse a qué se debe esta nueva campaña de Aznar. A cuatro semanas de distancia de la nueva jornada electoral europea del 13-J, es el propio Partido Popular quien debe preguntárselo y, a la vista de la respuesta o respuestas -a lo peor hay más de una-, obrar en consecuencia. Porque casi diez millones de votantes a lo mejor se merecen una explicación.