La fractura de Irak

| GONZALO PARENTE |

OPINIÓN

29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN TREINTA días se va a producir la devolución de la soberanía al pueblo iraquí. Independientemente de los problemas a que va a enfrentarse el nuevo Gobierno de Irak para poner orden al caos actual, la verdadera prueba de fuego consistirá en cómo contentar a las tres comunidades básicas que componen la nación para mantener unido al país en un momento de posible fractura sumamente peligroso. Las Naciones Unidas tienen que facilitar el tránsito difícil al Estado soberano en forma tal que permita el establecimiento de un régimen, de suficiente autonomía, a los kurdos, chiíes y suníes. Está claro que, sea el gobierno que sea, se va a producir una dura lucha política entre los líderes de cada comunidad para obtener las mayores cotas de poder, en función de la importancia de cada población. Un verdadero experto, Carl Bildt, antiguo primer ministro de Suecia y representante de la ONU para la ex-Yugoslavia, ha avisado del peligro que supondría la ruptura de Irak al fraccionarse en tres partes. Inmediatamente entrarían en una guerra civil por los pozos de petróleo, la zona portuaria de Basora, o las ciudades santas. Por supuesto, las futuras luchas entre comunidades iraquíes estarían apoyadas por los países vecinos, con lo que esta guerra civil se convertiría en un conflicto internacional, mucho peor que el de ahora. Un Kurdistán independiente no sería admitido por Turquía; lo mismo sucedería con una intervención de Irán para defender los intereses de los chiíes, al igual que harían Jordania o Siria para proteger a los suníes que perdieron el poder que tenían en el tiempo de Sadam. La fractura de Irak tiene un precedente próximo en el conflicto de los Balcanes, todavía no pacificado desde hace más de una década. Allí siguen nuestros soldados. Es fundamental evitar el desastre y anticiparse a prevenir la fractura de Irak. La comunidad internacional, la ONU, sin disculpa, ha de acudir a evitar que Irak se convierta en otro foco de guerra civil, cuando con el apoyo de todos se le puede ayudar a resurgir sobre sus cenizas. Ese es el próximo reto y compromiso que la comunidad internacional tiene con Irak.