LA BATALLA de Carabobo no fue, por más que le quede bien el nombre, el partido Portugal-España del otro día. Fue la victoria decisiva de Bolívar sobre el ejército colonial, un 24 de junio. Venezuela celebró ayer esa fecha. Lástima que, con lo bien que organizan fiestas los venezolanos, el ambiente no sea de jolgorio. El país digería la primera encuesta sobre el referéndum revocatorio de Chávez: un 57% de los electores votarán sí el 15 de agosto; si la participación es alta, el teniente coronel deberá abandonar el poder. Sea el resultado éste o el contrario, el día después del referéndum se presenta preocupante; se da por descontado que ninguno de los bloques enfrentados va a aceptar sin más la derrota. Los que desde aquí vemos tan cerca ese país lejano no podemos más que animar iniciativas como la de Jimmy Carter en favor del diálogo. Carter es optimista: que se haya convocado el referéndum ya es una muestra de respeto a los usos democráticos. España debería estar allí, apoyando este enfoque.