Quiero entrar en el PP

| RAMÓN CHAO |

OPINIÓN

PILAR CANICOBA

08 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

­A UN TRIS me encuentro de solicitar mi ingreso en el pepé , si todavía me quieren, pues tendrían mucho de qué absolverme. A gente tan cristiana recuerdo que más le tuvieron que perdonar sus protocorreligionarios a Pablo de Tasso, cuando cayó de la montura. Si lo hago no es solamente porque me gusta estar al lado de los perdedores e ir a contracorriente; no, me incitan razones menos frívolas. Como tal vez sepan ustedes, vivo en París; llego este año de vacaciones y veo fotos en los periódicos, escenas en televisión de todos los diputados del pepé exhibiendo pancartas en las que reclaman «agua para todos». Estupor. Llevo al menos dos años colaborando con la Fundación France-Libertés de Danielle Mitterrand bajo el mismo lema y por idéntico objetivo: agua para todos, y me encuentro con que un gran partido español comparte mis ideas. Para llegar a un acuerdo programático con France-Libertés, a cuyo consejo de administración pertenezco y puedo por ello hablar con alguna autoridad, tendríamos que convergir en ciertos puntos. En primer lugar, entender que las 214 cuencas fluviales más grandes del planeta, donde vive un 40% de la población mundial, son utilizadas por varios países. Por más amables y cooperativos que puedan ser, siempre les resultó difícil establecer compromisos acerca de las aguas fronterizas. La palabra rival procede del latín rivalis -que vive en la otra ribera-. Y así nacen constantes conflictos entre los pueblos. Las primeras guerras de la Humanidad se libraron, en la prehistoria, por la posesión del fuego. ¿Conocerá el siglo XXI -con el trasfondo del cambio climático, efecto invernadero, agujero en la capa de ozono y contaminaciones de todo tipo- la primera guerra mundial del agua? El hombre, con su egoismo, hace que así sea. A veces, la construcción de embalses -para apoderarse del agua del rivalis - conlleva la reducción del caudal de ríos que atraviesan otros países. Las gigantescas presas Atatürk y Karakaya, construidas porTurquía en el Tigris y en el Éufrates, originaron graves tensiones con Irak y Siria. En Oriente Próximo, el control exclusivo del Jordán por parte de Israel añade una dimensión todavía mayor al conflicto árabe-isralelí. Otrosí: el desvío de los ríos, allí donde se ha realizado, ha sido desastroso para el medio ambiente. Por ejemplo, en Uzbekistán, que posee el récord mundial en consumo de agua por habitante, las autoridades soviéticas, para regar intensivamente campos de algodón en los años sesenta y setenta, desviaron el agua de dos ríos, el Syr-Daria y el Amu-Daris, que desembocan en el mar de Aral. Esto provocó la desecación parcial del mar, reducido ahora a menos de la mitad; sus aguas están terriblemente contaminadas, lo que ha provocado una catástrofe ecológica por la desaparición de la flora y de la fauna. Otro elemento por el que debemos luchar juntos: el agua es un bien común de la humanidad, y no un negocio en manos -cada vez más- de empresas privadas. En general, estos grandes planes de transvase parten de avideces financieras que engendran las construcciones y el lucro ilícito con tierras, solares y abusos de los prepotentes. En France-Libertés ponemos mucho énfasis en que el programa «Agua para todos» incluya también el mar y nuestro litoral gallego, lo que supone aclarar responsabilidades de las recientes mareas negras y tomar medidas para que no vuelvan a ocurrir. Me alegraría que pudiéramos llegar a una alianza sincera y productiva con el PP basada en los puntos expuestos. Yo en ese caso cambiaría de bando. Si me aceptan, claro.